
Durante cuatro décadas, más de 3.000 vecinos de Gravilias de Desamparados vieron cómo sus casas eran afectadas por el agua, el barro y las aguas residuales en cada época lluviosa.
Según la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), en total se estiman 141 terrenos, incluyendo viviendas, negocios, centros educativos, centros de culto y áreas recreativas afectadas durante 40 años por las inundaciones. Esta urbanización está construida sobre el cauce natural de la quebrada Chilamate y sufre históricas inundaciones cada vez que el caudal aumenta por las lluvias.
Ante esto, la CNE informó recientemente que avanza en un proyecto para acabar con esta problemática. Sin embargo, surgen varias preguntas: ¿por qué la solución llega hasta ahora? ¿habrá algún cambio en servicios o vías que afectará a los vecinos mientras se realizan las obras? ¿cuándo estarán listas?
Las razones de la demora
La respuesta a la primera pregunta sobre la demora incluye una mezcla de crecimiento urbano y un sistema de drenaje obsoleto que, tras años de falta de mantenimiento, terminó por colapsar.
Así lo explicó la CNE tras consulta de La Nación, quien a la vez indicó que dicha situación se fue agravando con el tiempo debido al aumento de la densidad demográfica.
“Esta situación evidencia también la necesidad de una mayor regulación, fiscalización y mantenimiento por parte del gobierno municipal en materia de desarrollo urbanístico”, indicó la oficina de prensa de la CNE.
A todo esto se añade otro tema: una intervención de esta magnitud no podía ejecutarse con recursos ordinarios. Las obras tuvieron que esperar a estar amparadas bajo el decreto de emergencia N.° 43752-MP, publicado en La Gaceta el 26 de octubre de 2022 para habilitar el financiamiento por parte de la CNE.
“Fue a partir de este instrumento legal, que la Municipalidad de Desamparados, como ente ejecutor, gestionó y obtuvo la aprobación del financiamiento necesario para llevar a cabo las obras”, indicó la Comisión.

Según detalló la CNE, como parte de las medidas previas a que iniciara el proyecto, se promovió la conformación de un Comité Comunal de Emergencias (CCE) y se desarrollaron procesos de capacitación dirigidos a vecinos de la comunidad.
En dichos espacios se abordaron temas como la identificación de posibles albergues temporales, la definición de rutas de evacuación y la elaboración de un croquis comunitario, con el fin de ubicar amenazas, vulnerabilidades y recursos disponibles ante una eventual emergencia.
Con el decreto de emergencia, en noviembre de 2022 se confirmó que se realizaba el anteproyecto para acabar con esta problemática. Luego, en julio de 2024, la CNE adjudicó el estudio a la Compañía Asesora de Construcción e Ingeniería (Cacisa S. A.).
¿En qué consiste el proyecto?
Se trata de un nuevo conducto fluvial tipo canal con una longitud de 300 metros de largo y 3 metros de ancho para permitir el traslado de aguas de mejor manera y así, evitar las inundaciones.
Además, dos tuberías actuales serán sustituidas por otras que duplicarán su diámetro y por ende, su capacidad de traslado de aguas.
También se construirá un pozo de registro, con el fin de facilitar la inspección y mantenimiento del sistema pluvial y así, aumentar su tiempo de vida útil.
Según detalló la CNE, la obra requirió una inversión de más de ¢350 millones.
Calles cerradas, cortes de luz y un chat comunal durante la ejecución de las obras
Las labores de construcción, que arrancaron el 17 de noviembre de 2025, buscan proteger a los 141 terrenos recurrentemente afectados.
Pero, al desarrollarse en un área densamente poblada, la construcción del canal subterráneo provoca el cierre de calles, la imposibilidad de usar las aceras y cortes ocasionales en los servicios de agua y electricidad.

Para que el impacto de la construcción sea tolerable, la CNE indicó que hay plan de acompañamiento social.
“Cabe resaltar que realizan acciones para que estas situaciones sean lo menos incómodas para los pobladores”, indicó la institución, que a la vez detalló las acciones para minimizar el impacto:
- Aviso oportuno de los cortes de agua y electricidad.
- Personal certificado en sitio para realizar el corte y la reconexión del fluido eléctrico y sanitario.
- Habilitación de un espacio para el parqueo de vehículos.
- Señalización preventiva.
- Acordonamiento de los sectores en construcción.
- Comunicación con la empresa de autobuses.
- Riego para control de polvo.
- Recolocación y reconexión de servicios.
- Traslado continuo mediante el chat de información comunitaria que cuenta con más de 160 personas vecinas.
¿Cuándo estará listo?
Actualmente, el proyecto tiene un 15% de avance y se espera que esté listo en el segundo semestre del año, es decir, entre junio y diciembre de este 2026.
Sin embargo, en caso de que haya afectaciones por la temporada de lluvias, las obras podrían atrasarse.

Las labores se ejecutan en un enlace de esfuerzos entre la CNE, la Municipalidad de Desamparados, como Unidad Ejecutora y la empresa contratada que desarrolla las obras, y están respaldadas en un Plan General de la Emergencia bajo el decreto antes mencionado.
