Desconocidos intentaron robar los dos cañones ubicados frente a la estatua del héroe Juan Santamaría, en Alajuela.
Ante ello, la Municipalidad optó por retirarlos y colocarlos en el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, donde los dejará en forma definitiva, según informó Manuel Salazar, jefe de diseños y gestión de proyectos del ayuntamiento alajuelense.
Los cañones son de metal y en sus ruedas tenían rayos de madera, que fueron las primeras piezas en ser sustraídas.
"Los rayos empezaron a desaparecer y los cañones se volvieron inestables y podían caerse; además, presumimos que se los llevarían pues entre tres personas los podían levantar", comentó el funcionario de la comuna.
Esos cañones fueron construidos en 1890 en Inglaterra y Costa Rica los adquirió alrededor de 1900 para el ejército.
Después fueron colocados en el parque dedicado a la gesta heroica de 1856, cuando fueron expulsados los filibusteros de suelo costarricense.
En cuanto a los cañones, se trata de una forma de representar el armamento elemental con que contó Costa Rica en esa lucha pues estos llegaron al país varias décadas después de la guerra.
Más daños. Otra pieza que los ladrones intentaron llevarse del parque es una placa que tiene la cabeza de un león, colocada en la base que sostiene la estatua de quien se conoce como El Tamborcillo.
Según Salazar, la placa está adherida al pedestal con tres tornillos, pero notaron que los delincuentes los habían aflojado.
"Detectamos que forzaron los tornillos para llevarse la placa, por lo que la reparamos y de nuevo la colocamos", dijo Salazar.
La base de la estatua de Juan Santamaría también es blanco del hampa. Este año el municipio invirtió ¢14 millones en restaurar la escultura, pero ya está rayada.
Uno de los costados de la base tiene grafitis alusivos a los seguidores de un equipo de futbol.
Además, jóvenes que visitan el parque colocaron grasa en los escalones que dan a la estatua para que las patinetas resbalen más.
El monumento al Héroe Nacional fue inaugurado el 15 de setiembre de 1891 por Rafael Iglesias, ministro de Guerra; Ricardo Jiménez, diputado, y el regidor Jesús Marcelino Pacheco.
Con ese tributo se honra la gesta de un joven alajuelense quien murió en 1856 en la ciudad de Rivas, Nicaragua, mientras quemaba el mesón donde se refugiaban las tropas filibusteras del estadounidense William Walker.
Este año el parque se convertirá en Plaza de la Patria, con una inversión de ¢1.000 millones, según el alcalde de Alajuela, Fabio Molina.