
Un proyecto interinstitucional permitirá realizar por primera vez en el país la inseminación artificial de cabras, con el fin de mejorar la calidad de los animales que se reproducen.
Las primeras pruebas se realizarán en un pequeño grupo de ejemplares para ver resultados y luego hacer extensiva la técnica.
Como primer paso se importó el material genético (semen) de Canadá y Estados Unidos; lo siguiente será provocar el celo en las cabras para que se pueda aplicar el método.
Según Danilo Montero, médico veterinario y coordinador del proyecto, en la actualidad los productores caprinos enfrentan bajos rendimientos en la reproducción de esa especie, además de frecuentes enfermedades.
Ampliar mercado
Mediante la inseminación artificial se puede realizar una mejora del perfil genético del hato caprino nacional, comentó Montero, funcionario del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).
En el país, este mecanismo ya se utiliza para la reproducción de ovejas.
Montero explicó que para obtener mejores resultados también se debe cuidar el aspecto nutricional de los animales y dar asesoraría a los productores.
En nuestro país existen aproximadamente 18.000 cabras.
Según Isabel Camacho, funcionaria de la Universidad Nacional y miembro del proyecto, alrededor de un 67 por ciento de la explotación se concentra en el Valle Central.
La mayor parte del sector está en manos de pequeños y medianos productores. Solo un 2 por ciento es de gran escala (entre 50 y 200 cabezas).
Otra opción
Según el Ministerio de Agricultura y Ganadería, la crianza de cabras es parte de un proceso de diversificación en fincas, donde los productores se dedican a otra actividad.
Algunos ya pasteurizan y comercializan sus productos.
Leche, queso, natilla y cajetas son algunos de los más tradicionales. Además, se puede producir yogurt y queso crema.
Este tipo de alimentos tiene gran demanda; lo consumen principalmente los turistas.
En el proyecto participan el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Instituto Nacional de Aprendizaje, la Universidad Nacional y la Escuela Centroamericana de Ganadería.
La investigación la financia por la Fundación para el Fomento y Promoción de la Investigación y Transferencia de Tecnología Agropecuaria.