
La bodega de materiales de desecho en la que se desató un incendio el miércoles en barrio Cristo Rey de Alajuela estaba en un edificio inadecuado e inconvenientemente ubicado.
A esta conclusión se llega al revisar la Ley General de Salud y las recomendaciones de los bomberos.
Específicamente, el artículo 283 de esa ley prohíbe que el acopio de esos materiales se haga en lugares no aprobados.
Es decir, deben ser sitios donde Salud haya dado el visto bueno “cuando se compruebe que los trabajos de selección, recolección y aprovechamiento de los desechos y residuos no impliquen el peligro de contaminación del ambiente o riesgos para la salud de las personas que trabajan en tales faenas o de terceros”.
El director de bomberos, Héctor Chaves, es aún más puntual en sus recomendaciones:
Deben estar aisladas de casas u otras estructuras.
En inmuebles incombustibles, es decir, que no se queman, como el concreto o el metal.
Sin sistema eléctrico o el mínimo posible.
Equipada con extintores.
Con los materiales separados por pasillos y accesos adecuados para atender emergencias.
Control
Sin embargo, la verificación de estos requisitos solo se realiza cuando los empresarios acuden a solicitar el permiso de funcionamiento en las diferentes Áreas de Salud del país.
“El departamento maneja una base de datos e inspecciona cada año cuando piden el permiso de funcionamiento. Se vigila siempre y cuando estén registradas”, advirtió Liliana Rivera, del departamento de Permisos de Funcionamiento de Salud.
Jorge Luis Cordero, dueño de la Recicladora Río Azul, afirma que está a derecho y que su bodega, que recibe unas 20 toneladas de material cada semana, no representa ningún riesgo.
“Esto no tiene peligro de que se encienda”, dice mostrando periódicos apilados en fardos.
La bodega con latas, papel y baterías se encuentra en un garage de concreto en la parte baja de una casa a la entrada del Relleno Sanitario de Río Azul, en La Unión de Cartago.
A ambos lados de la bodega hay viviendas, pero Cordero aseguró que nadie se ha quejado.
Tampoco Pastor Valverde, dueño de una bodega de material para reciclar en Jardines de Cascajal, Desamparados (San José), dice incomodar a los residentes del populoso barrio.
Él también insiste en que está a derecho pues ya tiene unos 40 años de vivir de esta actividad.
Además de una vivienda, Valverde ocupa una bodega de su propiedad (sin energía eléctrica), así como la orilla de la vía donde acomoda paquetes grandes y organiza parte del material.
“Antes venía el Ministerio de Salud, antes revisaba, creo que sí. Tengo todo en regla, creo que sí”, dice repetidamente.