Una vez más, la cámara de vídeo de un cajero automático delató el uso irregular de una tarjeta de crédito. Es el caso de la esposa del taxista pirata Javier Madrigal Sáenz, relacionado con la muerte de tres nicaragüenses cuyos restos aparecieron en el cerro Zurquí.
Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), hay elementos para presumir que ella utilizó la tarjeta de uno de los fallecidos, aunque se descarta que esté involucrada en los crímenes.
Por tal motivo, el Ministerio Público -según Jorge Rojas, director interino de la policía judicial- también está detrás de la mujer, cuya identidad no fue suministrada.
Trascendió que en un vídeo aparece junto a su esposo cuando este usaba en un cajero automático la tarjeta de débito del nicaragüense Juan José Urbina Urbina, uno de los asesinados.
La ropa sucia y, al parecer, ensangrentada hace presumir a las autoridades que Madrigal regresaba ese día del Zurquí.
Con respecto al sospechoso, Guillermo Arroyo, director de Adaptación Social, confirmó que el jueves fue transferido de la cárcel de San Sebastián, en San José, por varias amenazas de muerte que recibió por parte de un grupo de nicaragüenses. Ahora, se encuentra en la prisión de Heredia.
Firmó y compró
Rojas aseguró que aunque la mujer no está ligada con las muertes, todo apunta a que posiblemente sí firmó algunos comprobantes de pago -tras usar las tarjetas- en negocios capitalinos.
Uno de estos casos ocurrió en marzo de este año, cuando utilizaron la tarjeta de una mujer que supuestamente asaltó Madrigal en un motel. De esa cuenta lograron sacar cerca de medio millón de colones.
"La evidencia es que Madrigal le dijo al vendedor de un almacén que llevaría el comprobante de pago al carro porque allí estaba su esposa, quien lo debía firmar. Como era solo el papel se lo permitieron", explicó una fuente policial.
En otros casos, la maniobra fue contraria, pues ella -presuntamente- hizo las compras y fue al vehículo para que el acusado falsificara las firmas.
La cónyuge de Javier Madrigal se marchó de su casa, ubicada en Coronado, poco después de que la policía relacionó a su marido con los crímenes del Zurquí. Sin embargo, los agentes del OIJ ya la tienen ubicada.
El Ministerio Público estudiaría la posibilidad de -eventualmente- acusar a la mujer por falsificar la firma de algunas víctimas de Madrigal.
La policía no descarta que ella hubiese tenido conocimiento de las actividades de su esposo, pues sería demasiado difícil que comprara con tarjetas de crédito sin saber a quién pertenecían y su procedencia.
Actualmente, Javier Madrigal afronta una acusación por homicidio calificado por la muerte de Urbina y podría ampliarse el expediente por el crimen de Mauricio Guzmán Martínez.