Una fuerte estación lluviosa en Costa Rica, matizada por la formación de 14 tormentas tropicales en el océano Atlántico y en el mar Caribe, pronosticó el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) para los próximos meses del año.
Eladio Zárate, director del IMN, explicó que el alargamiento del invierno, así como el aumento en las precipitaciones, se deberá a la persistencia del fenómeno de La Niña, el cual influye sobre la circulación de los vientos del Caribe y favorece la formación de tormentas tropicales.
De las 14 tormentas que se desarrollarían entre junio y noviembre en el Atlántico y Caribe -agregó el científico- nueve podrían convertirse en huracanes; cuatro podrían ser severos, mientras que uno de ellos afectaría indirectamente a los países centroamericanos.
Este pronóstico que realiza el IMN cada año se presenta ahora más complicado que el del año anterior, para el cual se habían previsto menos tormentas tropicales (10) y huracanes (6); de estos últimos solo dos intensos. Precisamente, el principal fue Mitch, que provocó el desastre natural más grave en Centroamérica en 200 años, pues dejó 26.000 muertos y desaparecidos.
En cuanto a las lluvias en Costa Rica, comenzarían a finales de este mes o principios del otro. Las primeras se darán, según el IMN, en la zona norte (en abril), en el Pacífico Sur (entre finales de marzo y principios de abril) y en el Pacífico Central (en abril). En el Valle Central, empezarían en los primeros diez días de mayo, mientras que en el Pacífico Norte se registrarían entre la segunda y tercera semana de ese mes.
Este año se pronostican fuertes precipitaciones sobre toda la Vertiente Pacífica porque los sistemas de vientos en el Caribe succionan masas de nubes sobre el océano Pacífico, las cuales descargan mucha agua sobre las costas más inmediatas.
Además, los conocidos "veranillos", de mitad de año, serían más cortos y menos intensos.
Las previsiones fueron realizadas -con base en modelos matemáticos sobre el comportamiento de la estación lluviosa en la región y el apogeo del fenómeno de La Niña- por científicos nacionales y expertos de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con sede en Ginebra, Suiza.
La Niña -que es el fenómeno inverso a El Niño- implica un enfriamiento en las aguas oceánicas, así como cambios en la dirección y velocidad del viento, por variaciones en el campo de la presión atmosférica. En nuestro país se presentó en 1988 y 1995 e influye en una estación lluviosa arriba de lo normal, tanto en la Vertiente del Pacífico como en el Valle Central. En general, el IMN considera que en la Vertiente del Caribe "las lluvias son normales o ligeramente por debajo de lo normal durante este fenómeno".
Plan preventivo
Al conocer la información, Elizabeth Odio Benito, ministra del Ambiente y Energía y segunda vicepresidenta de la República, dijo que el Gobierno ya comenzó a elaborar un plan interinstitucional que se encuentra en una fase inicial y que contempla plazos y metas a cumplir.
El proyecto -con carácter preventivo- incluye a entidades involucradas, como la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), los ministerios del Ambiente y Energía (Minae), de Agricultura y Ganadería (MAG) y de Obras Públicas y Transportes (MOPT), así como el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el de Acueductos y Alcantarillados (AyA). Además, las instituciones sociales del país.
Consultado al respecto, Rafael Villalta, director ejecutivo de la CNE, respondió, mediante la oficina de prensa: "La institución conoce hace varios días el informe que hoy (ayer) fue hecho público por el IMN. En el momento en que el plan esté listo será dado a conocer".
Zona de tormentas
Los expertos del IMN recordaron que en la zona del Atlántico Central, arriba de la línea del ecuador, es normal la formación de ciclones tropicales, los cuales pueden llegar a ser tormentas o huracanes, dependiendo de la velocidad de sus vientos y de su capacidad destructiva.
Estos fenómenos se forman entre el 1 de junio y el 30 de noviembre de cada año, pero los más peligrosos son los que ocurren entre setiembre y octubre. (Véase mapa aparte.)
En su desplazamiento, pueden orientarse hacia el norte, cruzar el mar Caribe hacia el Golfo de México, o bordear las costas centroamericanas, también en ruta al Golfo de México.
Uno de ellos es, precisamente, el que atravesaría el Caribe y ejercería influencia sobre Centroamérica.
Aunque la ocurrencia de estos eventos se considera normal en esa época del año, Zárate sostuvo que la persistencia de La Niña es un elemento clave para prever la posible severidad de estos fenómenos, así como la posibilidad de una mayor frecuencia de ellos.
Repercusiones
Odio enfatizó en que la información ya fue suministrada a todas las instituciones involucradas para que elaboren sus planes, con el propósito de evitar daños tan graves como los que han dejado, en los últimos cinco años, diferentes ciclones tropicales, pero principalmente el huracán Mitch, a finales de 1998. (Véase recuadro aparte.)
El martes, precisamente, el Senado de Estados Unidos aprobó liberar hasta $1.000 millones para ayudar a las naciones centroamericanas afectadas. (Más información en El Mundo, pág. 24-A.)
Si usted desea más información sobre la temporada de huracanes puede acceder a la dirección de Internet de la OMM: http://www.wmo.ch o del IMN: http://www.imn.ac.cr