
El Gobierno no incluyó recursos económicos para la Iglesia Católica en el presupuesto nacional que la Asamblea Legislativa estudia para el próximo año.
En el plan de gastos –cuyo monto total es de ¢2,1 billones– no aparece una sola partida destinada a la Iglesia, según corroboró La Nación .
El ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Roberto Tovar, confirmó que no se contemplaron fondos. Adujo que la Iglesia no entregó su propuesta antes de la fecha límite que el Ministerio de Hacienda fijó a todos los ministerios para que presentaran sus planes de gastos.
Corresponde a la Cancillería incluir, en su plan anual de gastos, las transferencias de dinero que el Estado hace a la Iglesia, en cumplimiento a un mandato constitucional.
Monseñor Francisco Ulloa, presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, reconoció que estaba enterado de que no se presupuestarían fondos para la Iglesia.
Dijo que nunca antes el Estado ha dejado de girar recursos a la Iglesia y sostuvo que no harán ninguna gestión para que les restituyan las partidas.
“No vamos a pedir plata. No vamos a reclamar. Eso lo dejamos a quienes deben ejecutar la conciencia constitucional”, agregó.
“No hay nada extraño”
Tovar aclaró que el Poder Ejecutivo no tiene la voluntad de eliminar los fondos a la Iglesia, pero admitió que lo sucedido puede interpretarse en sentido contrario.
Diputados de varios partidos políticos cuestionaron recientemente las transferencias de dinero que el Estado hace a la Iglesia, según un reportaje que La Nación publicó el pasado 25 de agosto.
Las críticas las expresaron antes de que el Ministerio de Hacienda entregara el presupuesto del 2004 a la Comisión Permanente de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa.
La Iglesia Católica –de acuerdo con un informe que publicó el semanario El Financiero , el 19 de agosto del 2002– administraba fondos, en ese momento, que sumaban al menos ¢10.000 millones.
En los últimos cuatro años, el monto anual de las contribuciones de dinero que el Estado da a la Iglesia ha ido disminuyendo.
En el presupuesto del 2003, por ejemplo, el Congreso recortó ¢80 millones para financiar gastos de operación de los obispos y solo dejó partidas por un monto total de ¢40,7 millones, para financiar obras como la reparación de varios templos.
Gestiones
El Canciller anunció que su despacho entregará una moción a los legisladores que integran la Comisión Permanente de Asuntos Hacendarios, con el fin de restituir a la Iglesia partidas por ¢100 millones en el presupuesto.
Precisó que la gestión la hará el vicecanciller, Marco Vargas, este miércoles, en una audiencia que los diputados darán al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, para que sus jerarcas defiendan los gastos de la entidad.
No obstante, algunos congresistas se mostraron en desacuerdo con la iniciativa.
Tovar dijo que, si la comisión no acepta su propuesta, entonces la Cancillería incluirá esos fondos en un presupuesto extra.
El plan de gastos ordinario para el 2004 deberá ser dictaminado por la comisión en octubre. Luego tendrá que ser discutido y aprobado por el plenario a más tardar el 30 de noviembre entrante.