El ICE se negó a indagar la influencia que tuvo uno de sus mayores gremios en la entrega de tres contratos por ¢3.982 millones para instalar líneas, atender averías y actualizar la red telefónica durante cinco años.
Tales servicios le fueron contratados a la sociedad anónima laboral Técnicos en Telecomunicaciones (T en T SAL) en donde el sindicato Asociación Nacional de Técnicos en Telecomunicaciones (ANTTEC) tenía acciones.
Eso ocurrió entre agosto de 1998 y febrero de 1999 .
Una Sociedad Anónima Laboral (SAL) es una empresa formada por extrabajadores del Estado que se agrupan para vender servicios.
Pero en este caso, una investigación de la Contraloría General de la República objetó que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) le asignara los contratos a T en T SAL por el hecho de que tenía el respaldo del sindicato más grande en telecomunicaciones.
Además, critica el hecho de que el presidente de ANTTEC, Jorge Arguedas, intercedió ante el ICE para que la atención de averías en zonas rurales fuese entregada a una sociedad anónima laboral.
Coincidentemente, luego el Instituto Costarricense de Electricidad le adjudicó ese negocio a T en T SAL.
“Intromisión”
A juicio de la Contraloría, los hechos antes mencionados “evidencian intromisión de ANTTEC en una actividad que es propia de la administración”.
Tampoco hubo estudios de costos que demostraran el beneficio para el interés público de trasladar los servicios citados a manos privadas.
En febrero del 2002 la Contraloría le ordenó al ICE hacer una indagación para dar con los responsables de estos hechos, pero el Instituto no lo hizo.
Argumentó por medio de un dictamen legal interno que todas las contrataciones estuvieron apegadas a la ley.
Ante eso, el ente contralor informó a la junta directiva del ICE, el pasado 25 de noviembre, que tal decisión queda a su “entera responsabilidad”, pero no admitirá que negociaciones como esas se repitan.
La Nación intentó durante varios días obtener la opinión de Pablo Cob, presidente ejecutivo del ICE sobre el asunto, pero este no devolvió los mensajes.
Otras dos actividades del Instituto están en manos de sociedades anónimas laborales: la atención del 113 (directorio telefónico) y la entrega de recibos.
El 113 es operado por la empresa SITEL. El otro sindicato grande del ICE, la Asociación Sindical de Empleados del ICE (Asdeice), posee el 12 por ciento de las acciones de esta compañía.
Su contrato, precisamente, es el primero que va a vencer de los cinco que suscribió el ICE con sociedades anónimas laborales. SITEL pretende renovar por cinco años más. .
Por otra parte, el contrato para la entrega de recibos está en poder de la empresa Diretel.
ANTTEC fuera
El gerente de T en T SAL, José Manuel Otárola, confirmó que en diciembre pasado ANTTEC se deshizo de las acciones que tenía en esa empresa laboral.
Las acciones que tenía el sindicato, que en algún momento fue el socio mayoritario de dicha organización, fueron distribuidas entre los demás acciones, muchos de los cuales son asociados de ANTTEC.
Según Jorge Arguedas, presidente de ANTTEC, cedieron su participación para evitar críticas e insistió en que la creación de las sociedades anónimas laborales obedeció al despido de unos 1.250 trabajadores del ICE entre 1994 y 1998.
Según Otárola, ahora los empleados de T en T SAL tienen el 85 por ciento de los acciones, mientras otro sindicato denominado Asociación Costarricense de Operadores Telefónicos y Afines (Acotel) el 12 por ciento.
El restante tres por ciento es de la empresa, manifestó Otárola.
Solo un contrato seguiría
En cuanto a la renovación de contratos, Otárola indicó que la prioridad es seguir cinco años más con el servicio de instalaciones telefónicas, el cual vence en febrero del 2004.
Los otros dos servicios que en este momento da T en T (atención de averías en zonas rurales y actualización de la red) los asumirá el ICE, sostuvo el gerente.
En todo caso, la Contraloría ordenó cuantificar el beneficio que implica para el Instituto dar estos servicios a la sociedad anónima laboral.
El ICE informó que contratará a una auditoría externa para evaluar el caso.
Pero según Otárola, T en T se ha diversificado y le vende servicios a muchas firmas privadas.