
El hospital Calderón Guardia eximió de cualquier responsabilidad en la crisis de ropa de hace unas semanas, a su jefe de ropería, un funcionario de apellido Solano.
Un informe preliminar del hospital, no encontró ninguna evidencia de que Solano se aprovechara de un desperfecto en la lavandería central de la CCSS para negociar con una empresa privada la gestión de un contrato por compra de servicios.
Según una denuncia que interpuso la empresa ante la dirección de Producción de la Caja, supuestamente Solano llamó a la compañía para condicionar el contrato a cambio de compartir ganancias.
La directora interina del Calderón Guardia, Sandra Montero, explicó que en la investigación preliminar no se encontró ninguna evidencia que sugiriera tal situación.
Solano se mantendrá en su puesto, agregó Montero.