Un hombre, criador de cerdos y pescador, mató ayer a sangre fría a tres menores de edad en plena vía pública y en una vivienda en Puerto Escondido de Puerto Jiménez, en Golfito.
El homicida, de 40 años de edad y al que el director de la Fuerza Pública, Wálter Navarro atribuye trastornos mentales, salió a la calle con dos armas de fuego calibre 38, a eso de las 5:30 p. m., y atacó primero a dos adolescentes y luego un niño de cuatro años de edad que estaba en su casa, en una hamaca, con su padre, quien también resultó herido de bala.
Las víctimas fueron identificadas como Steven Vargas Mora de 16 años de edad, Francisco Mena Fallas (15) y Kevin Solís, de apenas cuatro.
El padre de este último, Marcelo Solís, de 43 años de edad, resultó herido de bala en el abdomen y anoche se encontraba hospitalizado en Golfito.
Al cierre de esta edición no estaba claro el motivo del triple homicidio y si existía algún tipo de relación entre el homicida y sus víctimas.
Corrales vivía solo en una casa en el centro de Puerto Escondido.
Al salir de su vivienda ayer, primero disparó contra Steven Vargas cuando el muchacho se encontraba frente al templo católico de la localidad. La bala le entró por la cabeza.
El hombre, según dicen testigos, prosiguió su marcha, caminando normalmente, y a 500 metros de distancia se topó con Francisco Mena, quien venía en una bicicleta.
Este jovencito ni siquiera se dio cuenta de que iba a ser atacado, pues el disparo que lo mató le entró por la nuca. Tanto él como Steven quedaron con vida, pero fallecieron camino al hospital de Golfito.
Corrales caminó otros 300 metros y llegó a la casa donde estaban Kevin y su padre descansando en una hamaca en la parte de afuera de su casa.
Según versiones extraoficiales, Corrales le ofreció una de las armas al papá, pero este no la aceptó.
Entonces, el individuo le disparó a quemarropa al chiquito en un ojo. Murió instantáneamente. Cuando su padre pudo reaccionar, el asesino le propinó un tiro en el abdomen.
Oculto en bosque
Una de las armas la dejó tirada en esa vivienda y prosiguió con la otra.
En el camino, se topó con Manuel Mena, el padre de Francisco, el menor al que había disparado en la bicicleta, y le contó como lo había hecho.
Esa fue la última vez que se le vio anoche, pues de inmediato se dio a la fuga en carrera y se ocultó en un bosque cercano.
Anoche, a las 11:30 p. m., al cierre de esta edición, la policía se encontraba tras su rastro.
Incluso, había retenes en varias calles de acceso a Puerto Escondido y también en la carretera Interamericana Sur.
En San José, el Ministerio de Seguridad no descartaba el envío de refuerzos, mientras habitantes de Puerto Escindido mostraban temor por un nuevo ataque.
“No tenemos una explicación del por qué sucedió esta tragedia”, dijo Eladio Barrosa, dueño de una céntrica pulpería.