El hidrógeno será la chispa que encienda una nueva revolución industrial, según un informe publicado esta semana por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
“El agua será el carbón del futuro”, predijo el escritor francés Julio Verne en 1874, y la AIE cree que esta visión no pertenece a la ciencia ficción, sino que está al alcance de la mano.
En el informe de su programa para el desarrollo del hidrógeno, el cual se puede obtener de la separación de los átomos que componen el agua, la AIE afirma que la comercialización de algunas tecnologías del hidrógeno, como las baterías y su infraestructura de apoyo, es inminente.
Además, este incipiente sector energético está atrayendo el interés de los mercados de capitales, con lo que se añadirán fuentes de financiación privada al dinero público invertido en su desarrollo.
Energía limpia
El uso del hidrógeno, el elemento químico más abundante del Universo, promete ser la energía verde por excelencia: no contamina, pues solo produce calor y agua.
No obstante, para obtener la energía del hidrógeno se necesita ayuda de otra fuente: un combustible fósil como el carbón o el petróleo –lo que origina ‘hidrógeno sucio’– o una energía renovable como la fuerza eólica o hidráulica, que produce ‘hidrógeno limpio’.
Para promover el desarrollo de esta energía, se formó en la AIE, que pertenece a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Acuerdo para la Aplicación del Hidrógeno, un programa para coordinar y fomentar la investigación de esta fuente energética a nivel mundial.
Su informe titulado En busca del futuro , celebra sus primeros 25 años de actividad.
Durante su cuarto de siglo de existencia, este programa ha realizado estudios de mercado sobre la tecnología y ha estimulado la colaboración de expertos para solventar los distintos obstáculos técnicos que presenta la explotación de este elemento químico.
“El mundo está al borde de una revolución tecnológica basada en el hidrógeno, probablemente sacado del carbón o el agua”, augura el informe.
“Los sistemas de energía del hidrógeno son alcanzables técnica y económicamente, así como deseables”, se concluye.