
Hace 50 años, el entonces presidente de la República, Daniel Oduber Quirós, afirmó que era posible la coexistencia entre el socialismo y el capitalismo
Las declaraciones las brindó en su visita a la Cooperativa Ensambladora y de Servicios de Aviación (Coopesa), que tenía sus plantas cerca del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.
“Con la anterior afirmación, muchos podrían decir que estoy loco, pero Coopesa nos lo está demostrando ya que es socialista en su distribución y capitalista en su producción”, agregó el mandatario.
Coopesa fue originalmente el taller de mantenimiento de la empresa de Transportes Aéreos Centroamericanos (TACA); luego se convirtió en Servicios Aerotécnicos Latinoamericanos (SALA), que quedó en bancarrota en 1963.
Desde 1963 se convirtió en Coopesa. Hace 50 años contaba con 650 trabajadores con un promedio mensual de salarios de dos mil colones. La cooperativa revisaba 150 motores de avión por año, ensamblaba 120 automóviles mensuales (Datsun y Suzuki) y además fabricaba 10 carrocerías de buses por mes.
Oduber señaló que la comprensión del grupo de trabajadores ante la crisis de SALA, en 1963, hizo que el Gobierno del expresidente Francisco Orlich (1962-1966) llegara a encontrar una solución para salvar el capital humano que ya se había formado en esa empresa.
Indicó que un grupo ideológico dogmático hubiera evitado que se hiciera la cooperativa y otro grupo, también dogmático y estatista, habría hecho de SALA una empresa pública del Estado.
“Lo que más me satisfizo entonces es que los mismos trabajadores decidieran mejorar la administración de su empresa y la hicieran ser lo que era hoy”, manifestó Oduber.
Curiosidad del día: Falsa alarma de bomba en el Registro Civil
Una falsa alarma sobre la colocación de una bomba en el edificio del Registro Civil en San José, donde también funcionaba el Tribunal Supremo de Elecciones, obligó a interrumpir el ingreso de los funcionarios por unos 20 minutos mientras las autoridades de Seguridad Pública inspeccionaban las instalaciones. Tras comprobarse que no había ningún artefacto, la jornada continuó con normalidad y los agentes policiales atribuyeron lo sucedido a la “charlatanería” de algún irresponsable que hizo la llamada.

