El incendio más grande de la historia de San Isidro de El General (distrito central de Pérez Zeledón) consumió en 51 minutos nueve locales comerciales ubicados en la calle del comercio del centro de la ciudad.
El fuego se inició a las 8:19 p. m., 20 metros al oeste del parque central. A pesar de que la estación de Bomberos se encuentra a tan solo una cuadra de distancia, fue imposible impedir que se expandiera de un local a otro.
Se presume que el origen habría sido un corto circuito en la tienda El Trabajador, 75 metros al oeste del parque, y en menos de 20 minutos alcanzó ocho establecimientos más. A las 8:45 p. m. explotó un transformador frente a ese local y se suspendió el fluido eléctrico en la ciudad para evitar más explosiones. Poco después se restableció el servicio pero con fluctuaciones constantes.
Además de la El Trabajador, se quemaron las tiendas Katy, Central, Ten Cen y Romero, la zapatería El Pueblo, las carnicerías La Perla y Corella y la joyería de Reinaldo Campos. La antigüedad de las estructuras, su construcción de madera y la inflamabilidad de la mercadería que contenían ayudaron al fuego a extenderse con rapidez.
También resultó afectado parcialmente el establecimiento de lavado de carros Lico. De allí, la gente sacó algunos carros alzados al no contar con las llaves.
El restaurante y hotel El Jardín no fue alcanzado por las llamas, ya que los bomberos trabajaron fuertemente para evitarlo pues es una infraestructura vieja, de madera y con varios cilindros de gas en su interior.
Ubicarse en un corredor, entre ese edificio de dos pisos y los lugares citados, fue la estrategia utilizada por los bomberos para salvar la mitad de la cuadra. A las 9: 10 p. m. las llamas estaban aplacadas.
"Fue poco lo que pudieron rescatar los dueños y otros observadores que intentaron sacar parte de la mercadería y los muebles. Creo que unas 40 personas se quedaron sin trabajo", comentó Denis Alvarado, vecino de la localidad.
Tal situación le ocurrió a Ana Mora, propietaria de la tienda El Pueblo, quien ayer adquirió mercadería por ¢1,3 millones y no contaba con seguro contra incendios. Pablo Ureña, hijo de la dueña de la Tienda Katy, quebró varias ventanas y sacó unas pocas cajas de mercadería.
La policía debió arrestar a seis individuos quienes intentaron robar cuando se suspendió el fluido eléctrico, a pesar de que se acordonó el área.
Colaboró el corresponsal Carlos Vargas, en San Isidro de El General.