A las 6:19 a. m. de ayer una sonrisa de oreja a oreja dominó el rostro de Miguel Angel Rodríguez; a las 8:32 a. m., le tocó el turno al ceño fruncido, y a las 10:33 a. m. la ternura se le dibujó de la frente a la barbilla.
Los labios resecos se hicieron presentes a las 12:27 p. m.; una mirada efusiva fue la protagonista a las 2:55 p. m., y una cara que delataba satisfacción sobresalió a las 3:10 p. m.
Seis momentos y seis señales faciales que sirven para dar una idea de los diferentes estados de ánimo que ese político experimentó durante la jornada en la que pasó de mandatario electo a presidente de la República.
Los causantes de la sonrisa de oreja a oreja fueron los siete integrantes de la banda municipal de Escazú que despertaron a Rodríguez a las 6:19 a. m. con los sonidos de tambores, platillos, saxofones, un clarinete y un bajo.
El bullón fue tal que don Miguel Angel se bajó de la cama casi que de inmediato y se bañó a toda prisa, mientras las notas de La suiza centroamericana -a ritmo de cimarrona- llenaban cada espacio de su residencia ubicada en San Rafael de Escazú.
Después siguieron Las mañanitas, a petición de los dirigentes del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) que organizaron la serenata. Entre ellos, Ana de Vives, Lidiette Fonseca y Margarita de Rothschild.
"Miren ustedes qué amigos más maravillosos en un día tan especial", manifestó el ahora gobernante de nuestro país al tiempo que trataba de abrir el portón de su casa. Tan emocionado estaba que no encontró las llaves, por lo que tuvo que salir por la cochera.
Una vez afuera fue asediado por una avalancha de cámaras y micrófonos de la prensa y por amigos que le hicieron bromas por la forma tan inusual en que estaba vestido: una camiseta blanca, un pantalón informal de color caqui y sandalias cafés. No llevaba medias.
"¿Yo qué iba a saber que aquí estaban las televisoras?", preguntó Rodríguez cuando se vio sorprendido sin su habitual vestimenta en la que nunca falta la corbata negra.
Ceño fruncido
De la sonrisa al ceño fruncido pasó cuando pronunció un discurso de once minutos ante 49 empresarios extranjeros, del campo de la alta tecnología, con los que se reunió en un salón del hotel Marriott.
"Vengan a invertir y a compartir con la gran familia costarricense", invitó don Miguel Angel. Luego mencionó algunas ventajas que Costa Rica le ofrece a los hombres de negocios: "Gente amable y armoniosa (...) Estado de derecho (...) Variabilidad de climas y ambientes (...) A pocas horas del mercado más grande del mundo (...) Y producción de alta calidad."
Ternura de abuelo
La ternura se le dibujó a Rodríguez desde la frente hasta la barbilla en cuanto alzó a su nieto menor, Antonio Rodríguez Sequeira. Lo hizo la última vez que salió de su residencia en calidad de presidente electo.
¿Y por qué los labios resecos a las 12:27 p. m.? Porque se encontraba muy cerca de iniciar el desfile por la pista del Estadio Nacional que lo llevaría a la tan ansiada Presidencia.
Rodríguez no cesaba de humedecerse los labios con la lengua y apretaba continuamente la mano de su esposa, Lorena Clare. Más tranquilo se le vio a las 12:25 p. m., cuando saludó al mandatario saliente, José María Figueres.
Un semblante muy diferente mostró a las 2:55 p. m. cuando -ya jefe de Estado- le dedicó una mirada muy efusiva a la modelo Glenda Peraza, quien animó la mayoría de las plazas públicas de ese político durante la pasada campaña electoral.
A las 3:10 p. m. llegó a la Casa Presidencial con una cara que delataba satisfacción.
De allí en adelante los seis gestos mencionados acompañaron al gobernante en las restantes actividades en que participó: una recepción con invitados especiales en la Presidencia; la primera sesión de Consejo de Gobierno, en el mismo lugar, y la cena de gala en el Teatro Nacional.
Además, el festejo popular que se realizó en el Parque Central y los bailes que se celebraron en los hoteles Camino Real, Herradura y Marriott.