Cantaron con igual energía. Los niños del Hogar Episcopal de barrio Cuba compartieron las notas de la Patriótica Costarricense con los excombatientes de 1948.
Los más chicos con globos blancos y los más grandes con sus medallas de guerra repudiaron ayer la indiferencia y la censura.
A un costado del Monumento Nacional, en el Parque Nacional en San José ambos grupos generacionales se unieron a centenares que participaron en la manifestación contra el asesinato del periodista Parmenio Medina.
La actividad fue organizada por la Defensoría de los Habitantes y asistieron periodistas, trabajadores, artistas, empresarios, sindicalistas y grupos eclesiásticos.
Y, por supuesto, no faltaron algunos políticos y candidatos presidenciales en medio de la multitud.
El color blanco predominó, aunque los ejecutivos se dejaron ver con trajes enteros y secretarias con sus uniformes de oficina.
Y es que el Gobierno dio dos horas de asueto para que el sector público se uniera a la marcha.
Sin embargo, hubo espacio suficiente para caminar, sentarse y hasta bailar. Incluso, compañeros de Parmenio Medina aseguraron que esperaban más personas.
La protesta se extendió a Alajuela, y aunque el Ministerio de Educación no dejó que los estudiantes participaran, los alumnos de esa ciudad externaron su voz de apoyo.
Sencillez
Respetuosos del reloj, los organizadores iniciaron el acto puntualmente. A las 11 a. m. el locutor Fernando López le dio la palabra al obispo de Ciudad Quesada, Ángel San Casimiro.
Vestido totalmente de blanco, hizo un llamado a la paz, pidió un minuto de silencio e invitó a rezar un Padre Nuestro.
Las rosas blancas y las margaritas se mecieron en el aire en compañía de pañuelos y sombrillas. En medio del color resaltaron los carteles.
Con diseños y estilos variados la consigna fue la misma: no a la indiferencia, no a la censura.
Estos son algunos ejemplos: "Señor sicario, si busca políticos, periodistas o cualquier gente puede comunicarse al 800-Pueblo". "Libertad de prensa: los censores se disfrazan de libertad". "Combatamos la corrupción, no a quien la denuncia". "Libertad de expresión es averiguar qué pasó con el dinero de Radio María". Y como decía Medina, en ellos se puso la firma.
No hubo discursos, pero los poemas no faltaron y mientras actores como Gustavo Rojas y Norval Calvo leían los versos, varios grupos manifestantes lanzaron porras a favor de Medina y reclamaron más acción a la Iglesia.
Sin embargo, el cantautor Manuel Monestel logró captar la atención de todos con su pieza Canción a Medina.
Al eco de la letra "El sicario pudo ser un ministro, un obispo o un empresario", el barullo rompió el silencio, otros aplaudieron y algunos se sorprendieron.
Los policías se encargaron de velar por el orden. No hubo mucho trabajo, aunque debieron intervenir en un incidente familiar de los Medina.
Pese a la seguridad, miembros de La Patada tuvieron que asistir con guardaespaldas, pues están amenazados de muerte.
Al finalizar, una cumbia, dedicada a Parmenio Medina, acompañó al "escuadrón antichorizo" que participó de la actividad.