Cuando el 25 de marzo de 1985, la Compañía Bananera de Costa Rica firmó los documentos para retirarse de Golfito, la familia de Julia Cubillo Agüero, golfiteña de nacimiento, comenzó a ver a sus parientes y vecinos sin trabajo, sin salario y sin encontrar con qué alimentar a sus familias.
Hoy doña Julia -una ama de casa quien vive en el barrio Pueblo Civil con sus dos hijos, John y Carla, y sus dos nietos, los gemelos de 5 años, Fernando y Carlos- asegura sentir una mejora en los ingresos de su gente luego de que, en abril de 1990, se abrió el Depósito Libre Comercial de Golfito.
"Tengo una sobrina y una hermana que tienen soditas y otra hermana que tiene una cabina, ahí en la casa, y ella misma sale a buscar la gente", comentó doña Julia en la puerta de su casa. Así continuó la conversación:
-Y las calles, ¿han mejorado?
-Están igual, puros huecos como todo el tiempo.
-Y ¿el agua?
-Siempre la misma, nosotros tomamos de la quebrada; dicen que hay que hervirla.
-¿La basura?
-Siempre hay un montón, pero ahora ya la quitaron del centro.
-En el hospital, ¿ha mejorado el servicio?
-Eso siempre ha sido bueno.
-La ropa ¿se consigue mejor ahora?
-Yo voy a la frontera con Panamá.
-Y los alimentos, ¿hay más cosas hoy en día?
-Sí.
-Teléfono, ¿cuánto tardaron en atender su petición?
-2 años.
Estas palabras de doña Julia reflejan la vida de los golfiteños en los últimos años: por un lado el Depósito ha permitido la explosión, sin planificación, de restaurantes, sodas, cabinas y chinamos que significan un ingreso importante para muchas familias. Pero, por otro lado, el Depósito no abrió la puerta a un desarrollo integral de la zona, objetivo de la ley que, en 1985, permitió la creación de este centro de compras libres de impuestos.
"Semejante proyecto nunca contó con un plan maestro... la gestión que se ha logrado es informal, no planificada... ese molote de chinamos frente al Depósito son el mejor ejemplo". Claudio Barrantes Cartín resume así la situación.
Barrantes -con 11 años de habitar en la zona- es presidente de la Asociación de Desarrollo de Golfito, fundada en 1976, y director administrativo del proyecto Golfito de la Universidad de Costa Rica.
Algunas cifras respaldan su visión. De acuerdo con un estudio sobre la planta turística del cantón realizado por el Instituto Costarricense de Turismo en 1987, en esa fecha, Golfito centro (el distrito primero) contaba con 10 hoteles y 16 lugares para comer, entre restaurantes y sodas.
Once años después -enero de 1998- de acuerdo con la lista de patentes facilitada por Antonia Torres, jefa del departamento de rentas y catastro de la Municipalidad de Golfito, la situación hotelera es igual: hay 10 en este distrito. Sin embargo, sí crecieron los lugares para comer y hay 57 grupos de cabinas u hospedajes (que básicamente son casas que alquilan uno de sus cuartos).
Además, paralelamente a este crecimiento, nacieron en la zona los 49 locales del Depósito. Estos empresarios están unidos en la Asociación de Concesionarios del Depósito Libre de Golfito (Acodelgo).
Los 49 locales, según Acodelgo, dan empleo directo a unos 500 golfiteños, y cerca de 500 más, según la Cámara de Ecoturismo de Golfito, trabajan en actividades anexas como el cargar las mercaderías.
Aunque Acodelgo asegura no tener cifras sobre las utilidades acumuladas en estos ocho años por los empresarios, la cifra recolectada por impuestos de 1990 a 1997 por ¢7.444 millones refleja que las ventas también han sido altas. De acuerdo con Jeanine Santos, presidenta de la Cámara de Ecoturismo, en promedio, unas 30.000 personas visitan el Depósito por mes. Por ello, para los golfiteños, el Depósito es el alma de la zona.
Errores
Sin embargo, el objetivo de la ley que creó el Depósito era ir más allá de este resultado. Así lo reconocieron Jimmy Cubillo, ejecutivo municipal de Golfito hasta el martes pasado; Ulises Vargas, nuevo alcalde municipal; Arturo Blanco, dirigente del comité de fuerzas vivas, y Ricardo Zuñiga, profesor universitario, que recientemente comenzó a operar el hotel Golfo Azul. A ellos se suman Barrantes y Santos.
La ley de creación del Depósito, la 7012, pretendía que este no sólo generara empleo, sino también el desarrollo de otros sectores, de manera que, si el centro comercial muere algún día, la zona pueda seguir creciendo.
Para asegurar este objetivo, la ley proponía un impuesto único de 25 por ciento sobre la venta de mercadería. Los recursos recolectados por este gravamen se dedicarían "hasta" un 25 por ciento a financiar proyectos de desarollo turístico, y "hasta" otro 25 por ciento, a financiar proyectos de desarrollo agrario, pesquero, minero, pecuario o agroindustrial, en los cantones de Osa, Golfito y Corredores.
¿Qué pasó en la práctica? De 1990 a 1997 el Estado recolectó ¢7.444 millones, según la Contabilidad Nacional y la Contraloría General de la República. La Municipalidad de Golfito recibió en ese periodo ¢389 millones y la de Osa, $155 millones. La suma total percibida representa el 7,3 por ciento del total recaudado. No fue posible consultar el dato en la de Corredores.
Aparte de que lo recibido era escaso, los recursos no se usaron en proyectos de desarrollo. Obras deportivas, como un gimnasio abierto que apenas tiene techo y gradería, y arreglos de calles consumieron buena parte de los recursos (detalle en cuadro: ¿Qué se hizo el dinero?)
Blanco, Barrantes y Santos aseguran que el pueblo presentó muchos proyectos pero, aunque algunos se incluyeron en el presupuesto ordinario de la República, los recursos no llegaron. Barrantes mencionó, entre las obras impulsadas por la Asociación de Desarrollo, una planta de tratamiento de basura, y Santos enseñó una lista de 16 inversiones turísticas que planeó la Cámara, entre ellas, un plan para revivir un jardín conocido ahí como "el naranjal".
Esta es en parte la razón por la que otros sectores de Golfito, como el industrial, minero, pesquero, turístico, entre otros que mencionaba la ley, no lograron el impulso deseado, según aseguran Barrantes y Santos. Algunas áreas se desarrollaron, según Barrantes, gracias a un proyecto de la Unión Europea, el Programa Osa-Golfito, que ha ayudado en la siembra de palma, plátano y cría de ganado, entre otros.
Otra oportunidad
Pero aunque los mismos líderes comunales reconocen que el Depósito está destinado a desaparecer conforme avance la baja en los aranceles, una nueva ley podría cambiar el panorama.
Publicada el 13 de enero de 1998, la reforma a la ley de Golfito, establece que ahora una junta de desarrollo regional de la zona sur, en la que participa gente de este lugar, recibirá de manos del Banco Central los recursos que se recolecten por impuestos en el Depósito.
Esta junta tendrá la responsabilidad de destinar los recursos "al financiamiento de proyectos de desarrollo regional y local presentados por las organizaciones". Además también Coto Brus y Buenos Aires tienen derecho a participar.
Esta junta aún no ha empezado a operar por un conflicto con el nombramiento de Haydeé Pérez, esposa del exdiputado liberacionista (1994-98) Claudio Morera, como integrante de ella.
Barrantes, miembro del grupo, alega que Pérez no vive en Buenos Aires, ni fue nombrada por el Consejo de Gobierno. Otro problema que enfrentan es el nuevo horario establecido por el Gobierno anterior (ver nota aparte).
En estos días es de esperar que la nueva junta quede integrada y logre esta vez plantar la semilla de un desarrollo integral en la zona, de manera que los gemelos Fernando y Carlos encuentren, en el futuro, más y mejores oportunidades de empleo.