Consternación, dolor, vergüenza y solidaridad.
Esta fue la reacción anoche de autoridades gubernamentales costarricenses y chilenas, después de conocerse el desenlace de la toma de la embajada de esa nación suramericana en San José.
El ministro de la Presidencia, Ricardo Toledo, normalmente hábil de palabra, se mostró ayer escueto y casi monosilábico. Calificó el hecho como “doloroso y vergonzoso”.
“Le ofrezco todas las disculpas de un costarricense al pueblo chileno por lo que sucedió”, dijo poco después de las 11 p. m.
Toledo agregó que el presidente de la República, Abel Pacheco, conversó poco después de las 10 p. m. con el vicepresidente y ministro del Interior de Chile, José Miguel Insulza, quien se encuentra en la capital tica.
Según Toledo, las palabras de Pacheco fueron: “¿Qué puedo decirle, señor vicepresidente? Es el dolor del pueblo de Costa Rica hacia el pueblo chileno”.
El Ministro comentó que después el mandatario costarricense manifestó que estaba agotado y que se iba a descansar.
Toledo garantizó todo el apoyo para que los cuerpos de los tres ciudadanos suramericanos puedan ser trasladados cuanto antes a su país.
Confirmó que el ministro Insulza canceló un viaje programado hoy a México y permanecerá en suelo costarricense para apoyar al embajador chileno, Guillermo Yungue, en todos los trámites .
Casi a la misma hora, el canciller de la República, Roberto Tovar, manifestó que hoy se comunicará con las autoridades chilenas para expresar su solidaridad “por algo que nos enluta a todos”.
Calificó el hecho “como un acto de tremendo horror, que ha levantado el principio de solidaridad entre Chile y Costa Rica”.
Por su parte, el ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, dijo: “Nos duele profundamente lo ocurrido. Es una tragedia”.
Desde Chile, la canciller, Soledad Alvear, aseguró que se trató de un “doloroso golpe. No estoy en condiciones de poder ofrecer una evaluación, estamos a minutos de conocer este desenlace”.
En declaraciones al diario El Mercurio de Chile agregó que el presidente de aquella nación, Ricardo Lagos, ya estaba enterado de la noticia y que su reacción fue “muy triste”.