La mala experiencia del año pasado con los gazapos en el discurso presidencial del 1.° de mayo provocó que para este año se reforzara su revisión.
Así lo confirmó ayer el ministro de la Presidencia, Ricardo Toledo, quien explicó que el procedimiento este año tendrá una etapa de chequeo detallado por parte de un equipo de “estrategia” creado para tal propósito.
Se trata del informe anual que la Constitución Política obliga a rendir al presidente de la República cada inicio de legislatura.
En su primera alocución durante su gobierno, el 1.° de mayo anterior, el mandatario, Abel Pacheco, leyó varios errores graves que provocaron una fuerte polémica sobre la escasa revisión del texto.
Por ejemplo, dijo que durante el primer trimestre del año pasado se registró una inflación del 2,1 por ciento del producto interno bruto (PIB).
Durante este período la inflación acumulada fue efectivamente del 2,12 por ciento, pero no se mide respecto al PIB.
También aseguró que en el 2002 se incautaron más de 54.000 kilos de heroína cuando en realidad solo fueron decomisados 54 kilos.
En esa ocasión, el Gobierno se defendió diciendo que los errores fueron por “dedazos” en el texto del informe.
El proceso
Toledo dijo que el asesor y jefe de discursos de la Presidencia, Pablo Ureña, encabeza el equipo encargado de elaborar el discurso que pronunciará Pacheco.
El martes anterior tanto Ureña como el asesor de Casa Presidencial Víctor Rojas asistieron a la sesión del Consejo de Gobierno.
Ambos funcionarios pidieron a los ministros que rindieran información veraz para incluirla en el informe del próximo 1.° de mayo.
El presidente Pacheco dijo el martes que esto se hace para evitar “gazapos” en el discurso de este año.
Según explicó Toledo, una vez que la comisión recolecte la información de todas las instituciones de Gobierno elaborará un borrador.
Cada ministro revisará la información de su sector que se incluya en el informe.
“Unos cinco días antes de que se pronuncie el discurso tiene que estar listo y publicado”, enfatizó Toledo.