"No es cierto que hayamos obtenido créditos en bancos del Estado a cambio de no cobrar una deuda a Miguel Ángel Rodríguez, por el contrario, fuimos la única empresa perjudicada en los negocios que hicimos junto al expresidente", enfatiza el gerente de Coopemontecillos, Carlos Campos Barrantes.
Las declaraciones fueron parte de una extensa entrevista que La Nación mantuvo con Campos y los directivos de Coopemontecillos Wenceslao Rodríguez, Alejandro Rodríguez, Edwin Pérez y Enrique Cedeño.
En la charla se reveló además que los pagarés que el exmandatario Rodríguez y el empresario Tomás Batalla habían firmado a favor de la cooperativa, estuvieron más de tres años retenidos en una caja fuerte privada.
Esta entrevista se produce luego de conocer que, en 1998, el Banco Internacional de Costa Rica (BICSA) acordó dar a la cooperativa una refinanciación por $2,4 millones.
También, el Banco Nacional le otorgó un crédito por $9 millones, para cancelar créditos que tenían en varios bancos privados.
En ese año, según dijo el entonces gerente de Coopemontecillos Littleton Bolton, el consejo de administración de la cooperativa consideró "de mal gusto" habilitar para su cobro un pagaré, por poco más de $1 millón al entonces presidente Rodríguez.
A continuación un extracto de la conversación:
¿Por qué se fusionaron con Ganadera Industrial S.A. (GISA) y Empacadora de Carne Costarricense S. A. (ECCSA)?
E. Cedeño: "Hubo mucha presión para que aceptáramos. Nos decían que si no lo hacíamos íbamos a perder el trabajo. Lo que resolvimos fue condicionar esa fusión a que los dueños de las otras empresas, don Miguel Ángel Rodríguez (por GISA) y don Tomás Batalla (por ECCSA) firmaran pagarés a favor de Coopemontecillos".
¿Sabían que los pagarés tenían cláusulas que condicionaban su cobro?
W. Rodríguez: "No, lo que dijimos fue que aprobábamos el proyecto si Rodríguez y Batalla firmaban los pagarés a nivel personal.
"Los pagarés ni siquiera estuvieron en Coopemontecillos, los tuvo guardados Gonzalo Ramírez Guier en la caja fuerte de su oficina y los entregó solo cuando dejó la presidencia (de Coopemontecillos), en enero de 1999".
E. Cedeño: "Incluso en varias asambleas le pedimos (a Ramírez Guier) que nos enseñara los documentos y nunca accedió, siempre nos dijo que confiáramos en él, que los tenía en su caja".
(Ramírez admitió que retuvo los pagarés en su caja fuerte personal, según dijo por seguridad y para evitar que se utilizaran políticamente).
¿Sabían que los pagarés tenían una condición para cobrarse?
C. Barrantes: "No... Vea lo que ocurrió: Coopemontecillos garantizó la deuda en BICSA, con pagarés sin condiciones y recibió como contra garantía de sus socios (GISA y ECCSA) pagarés condicionados. Esto no se le aclaró al consejo de administración".
(Según Gerardo Rudín quien era gerente de la Cooperativa el consejo de administración sabía que los pagarés eran contra garantías y se sobreentendía lo que significaba).
¿Cómo evalúan la alianza con GISA y ECCSA?
C. Barrantes: "Los resultados muestran que fuimos los únicos que perdimos en ese negocio".
¿Alguien se favoreció?
C. Barrantes: "Sí, los otros socios, GISA y ECCSA. Coopemontecillos perdió la planta de Barranca, $2,4 millones de la fianza con BICSA, $716.000 de intereses... habría que preguntar a los otros socios si quedaron con estas deudas y pérdidas".
¿Por qué entonces, no aprovechó el crédito que en 1998 obtuvo en el Banco Nacional para habilitar los pagarés de GISA y ECCSA y recuperar parte de esas pérdidas?
W. Rodríguez: "El crédito del Nacional comenzó a negociarse en febrero de 1998 y los pagarés de don Miguel Ángel y de Batalla los vimos por primera vez, en enero de 1999.
"Queríamos convertir las deudas que teníamos a corto plazo, que no estaban atrasadas, en deudas de largo plazo.
"Además, ya le habíamos especificado (al Banco Nacional) el objeto del crédito, un cambio para incluir el pago a BICSA volvía la negociación a cero y perdíamos un año".