
La Cruz, Guanacaste. Luego de que un incendio provocado por dos cazadores ilegales la arrasó casi por completo, la histórica casona de la hacienda Santa Rosa emergió de las cenizas el 20 de marzo del 2002.
En un acto cívico memorable, las autoridades de Gobierno aseguraron ese día que el edificio (cuya reconstrucción costó ¢130 millones) estaba resguardado de las llamas con un nuevo pozo, un hidrante cercano, alarma contra incendio y un sistema fijo de mangueras.
La casona y sus alrededores fueron escenario de la primera batalla contra los filibusteros, el 20 de marzo de 1856.
Apenas tres años después, el pozo perforado está seco, el sistema eléctrico de la alarma no funciona y las paredes de bahareque están reventadas y se caen a pedazos.
Las autoridades del Área de Conservación Guanacaste (que protegen al parque Santa Rosa) denunciaron el caso el martes pasado durante una gira de La Nación.
Fernando Gutiérrez, subdirector del Área, señaló que el pozo de unos 60 metros de profundidad "se secó desde el día siguiente que lo abrieron los de Acueductos y Alcantarillados" porque la fuente resultó apenas un vaso de agua y no un verdadero afluente de líquido.
Al entrar a la casona, también son evidentes en todas sus paredes las reventaduras y las fracturas en el repello. El bahareque (mezcla de barro y pasto) se está desprendiendo y ya existen agujeros que dejan visibles las tablillas de los muros.
El sistema fijo de incendios está lleno de telarañas, pues aun en caso de emergencia las mangueras no funcionarían por la falta de agua.
Como medida de prevención, Gutiérrez comentó que el parque mantiene a medio llenar un depósito de agua en la parte trasera de la casona. Pero el funcionario reconoció que no sería suficiente líquido para mitigar un incendio como el que ocurrió el 9 de mayo del 2001 cuando dos cazadores le prendieron fuego a este monumento histórico nacional.
Responsables. Todos estos daños los investiga la oficina de ejecución de infraestructura del Ministerio del Ambiente y Energía (Minae).
A este grupo le corresponderá determinar si hay responsabilidad y sanciones para la empresa constructora ROCA, que tuvo a cargo el proyecto y lo concluyó en 132 días.
De acuerdo con Fernando Gutiérrez, se trata de vicios ocultos o daños en la estructura que tienen una garantía de cinco años.
Como el parque nacional no tiene presupuesto para el mantenimiento de la casona, hasta el cuido de los pisos depende de la ayuda privada. Cera Rex abastece a los funcionarios de productos limpiadores para proteger el piso.