Cañas y Abangares (Guanacaste). En el fondo de una laguna para ganado concluyó ayer, a las 12:30 p. m., el misterio de Adolfo Sánchez Arroyo, comerciante de madera de 65 años de edad, desaparecido desde las 2 a. m. del domingo.
El cuerpo de Sánchez fue localizado dentro de su vehículo Toyota Hi Lux, el cual aparentemente se salió de la carretera a la altura de Barrio Jesús de Abangares -12 kilómetros al sur de Cañas- y fue a dar a la laguna, a unos 100 metros de distancia.
Así se desprende de las marcas que dejaron las llantas del pickup en una pendiente de unos 15 metros y el poste de madera quebrado que hallaron los habitantes de la finca, propiedad de Fernando Alvarado.
"Nos dimos cuenta, el domingo en la mañana, de que una yegua se había salido. Entonces mandé a mi yerno a buscarla y me contó que un poste de la cerca estaba quebrado. El lo arregló y vio las marcas pero nada más", comentó José Francisco Bermúdez, trabajador del lugar.
Sin embargo, comentó el testigo, no pudo evitar relacionar estos hechos con las noticias de un hombre desaparecido en esa zona, temores que encontraron respuesta al mediodía de ayer, cuando regresaba de sus labores en otra finca cercana.
"Eran como las doce y media cuando vimos en la laguna un galón de aceite y unos racimos de plátano flotando. Entonces se me ocurrió que podía ser ese señor. Me metí en la laguna y tantié, me paré en la cabina del carro", explicó Bermúdez.
Su historia fue corroborada a las 4:50 p. m., cuando bomberos y cruzrojistas lograron sacar el vehículo, pegado en el lodazal del fondo. En la cabina se hallaba el cuerpo, reconocido de inmediato por familiares y amigos para quienes no concluyó el dolor pero sí la zozobra de no tener noticias suyas.
"Siempre se reportaba a la casa; dependiendo del lugar llamaba al menos cada dos días", explicó Guillermo Zamora, esposo de una de sus cuatro hijas. Además, era padre de dos varones.
De acuerdo con lo que sus parientes dijeron a la policía, la noche antes había quedado de llegar a las 10 a. m. a su hogar, en Sarchí de Alajuela, y pidió que le tuvieran lista una sopa.
De madrugada
La denuncia por la desaparición fue interpuesta por su sobrino Noé Sánchez la tarde del lunes ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que temía que pudiera tratarse de un secuestro.
Como si en el fondo lo presintieran, tanto su hijo Carlos Eduardo Sánchez como su yerno insistieron horas antes que aquello no era un plagio, aunque tampoco tenían otras respuestas.
Atando historias lograron ubicarlo con vida hasta las 2 a. m., cuando pasó a la gasolinera, ubicada a la entrada de Cañas, a cargar combustible, tan solo una hora después que pasaron dos camiones con madera de su propiedad.
"El es cliente de aquí. Pasó y me dijo que llenara el tanque. Luego se fue como siempre, paró ahí en la caseta de buses porque un hombre le pidió que lo llevara pero tengo la certeza de que no lo llevó", narró Heriberto Boniche, vigilante de la estación de gasolina.
Una hora antes se había despedido rápidamente de Rebeca Guadamuz, donde él y sus peones temporales comían y dormían mientras sacaron madera de unas parcelas ubicadas en Montenegro de Bagaces.
"Era muy afanado, muy trabajador, pero siempre se quejaba de estar cansado y enfermo", comentó la mujer.
Por el momento, las autoridades consideran el deceso de Sánchez como producto de un accidente, lo que eventualmente se confirmará una vez que se conozcan los resultados de su autopsia.
De acuerdo con allegados que revisaron el cuerpo y el vehículo, se descarta por completo el robo pues todos sus bienes se encontraban allí. En cuanto a los golpes que presenta en los brazos es de presumir que ocurrieron al momento del percance o en sus intentos fallidos por salir del carro al caer en la laguna.