El presidente José María Figueres hizo ayer un sorpresivo recorrido por el río San Juan a bordo de una panga para informarse, de primera mano, acerca de la situación de los nicaragüenses que ingresan al país en forma ilegal.
Al finalizar el viaje Figueres declaró --en el puesto de guardafronteras de Los Chiles-- que Costa Rica no abriga ningún interés en perseguir a los ilegales y reiteró que la policía nacional tiene instrucciones de darle un buen trato a los inmigrantes del vecino país que ingresen en esas condiciones.
El mandatario llegó a Los Chiles a las 11:00 a.m. acompañado por tres custodios, en un bimotor de la Fuerza Pública; luego abordó una panga en el muelle de ese lugar que lo llevó hasta San Carlos de Nicaragua.
Allí lo recibió el delegado del ministerio de Acción Social de Nicaragua, Silvio Pilarte, con quien recorrió el Río San Juan hasta Río Pancho. En el trayecto Figueres observó grupos de nicaraguenses que se dirigían a Costa Rica y se limitó a saludarlos a la distancia.
"Este es un problema humano que debe ser resuelto con una solución humana", dijo el presidente al regresar a Los Chiles, a las 3:30 p.m. Según él, recibió informes de que cada día cruzan la frontera unos 500 indocumentados.
La visita del gobernante ocurre luego de varios días de rumores acerca del descontento del gobierno nicaragüense por el trato dado en Costa Rica a los ciudadanos que llegan de ese país.
Entre enero y febrero de 1997, Costa Rica deportó a 11.000 nicaragüenses, según datos de la secretaría de comunicación de la Presidencia de Nicaragua.
Al mismo tiempo, el canciller Fernando Naranjo confirmó ayer la posposición de la reunión binacional entre los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, que debería haberse efectuado el próximo 19 de abril. Ahora se realizará en una fecha no definida de mayo.
Para Figueres, la atención del problema de las deportaciones deberá tener la máxima prioridad en la próxima cita entre los funcionarios de los dos gobiernos.