La falta de estímulos y apoyo por parte de la familia facilita que muchos estudiantes abandonen las aulas.
Así lo indica el primer informe sobre el estado de la educación, presentado ayer.
Según el documento, en el 2004 la deserción en primaria alcanzó el 3,3% -la más baja desde 1990-, y en secundaria fue del 11,6%, cifra muy similar a la de años anteriores.
"Los desertores reciben poca ayuda de sus padres para realizar las tareas, en sus hogares enfrentan problemas como la desintegración familiar y el traslado a otras comunidades", consigna la investigación.
En un estudio hecho por el Ministerio de Educación Pública (MEP) en San Ramón, se detectó que el factor económico no fue la principal causa de abandono de las clases, sino la falta de motivación para estudiar.
El 60% de los desertores, de ese estudio, no recibió apoyo familiar, pero sí lo tenían el 62% de quienes no desertaron.
Otros factores que causan la deserción son las clases aburridas, diferencia de metodología de la escuela y el colegio, dificultad en las materias, bajo rendimiento académico y problemas económicos, entre otros.
Críticos. El informe señala edades en que son más frecuentes las deserciones.
Por ejemplo, en sétimo año se presenta el índice más alto de abandono de las aulas, pues lo hace el 18,3% de los alumnos.
En décimo año ocurre algo similar, pues la deserción llega al 9,4%, y en primer grado de escuela es del 4,1%, según datos consignados en el informe.
Manuel Antonio Bolaños, ministro de Educación, indicó que muchas familias "han abandonado el proceso educativo".
"A los niños no los llevan a una guardería, el padre de familia tiene mucho que hacer y esa parte la ha abandonado", expresó el jerarca del MEP.