La voz que por décadas fue sinónimo de bolero se apagó ayer, cuando el conocido intérprete Gilberto Hernández murió en su natal Puntarenas, víctima de un cáncer.
Hernández falleció a las 3:40 p. m. en el hospital Monseñor Sanabria, a los 81 años. Su cuerpo era velado anoche en la Funeraria del Recuerdo, en barrio Don Bosco –San José–, y será enterrado hoy en Jardines del Recuerdo, en Barreal de Heredia.
Su hijo Toker explicó que la salud de su papá empezó a decaer desde hace un año y que cinco meses atrás, por recomendación médica, decidió radicarse en aquel puerto.
“Él siempre quiso morir en los escenarios pues la música fue su vida. Incluso, en agosto pasado cantó por última vez ante el público en una actividad que la escuela de Chacarita hizo para el Día de la Madre”, relató Toker.
Voz inolvidable
Nacido el 7 de julio de 1921 en El Carmen de Puntarenas, Hernández se convirtió en uno de los boleristas más aplaudidos de América. Después de fundar el trío porteño San Lorenzo, el cantante pasó a ser la voz estelar de la orquesta de Lubín Barahona y en 1963 fundó su propia agrupación, la cual se mantuvo activa hasta inicios de los 80.
Recordado por su admirables interpretaciones como Tarjeta roja , Recordando mi puerto , Porque te quiero tanto y Noche inolvidable , Hernández recorrió con sus boleros toda América, lo que lo llevó a vivir por cinco años en la ciudad de Nueva York.
Debido a sus problemas de salud, el cantante había sido objeto de varios homenajes en los últimos tiempos por parte de sus colegas. Inclusive, algunos de los más conocidos músicos nacionales del recuerdo lo aplaudieron meses atrás con una emotiva visita en Puntarenas.
Su discografía incluye más de una docena de álbumes.