Un revólver Magnum calibre 22 tan pequeño que se podía ocultar en el puño, una llave para esposas y una lima. Todo eso llevaba Henry Marín Quesada dentro del yeso que exhibía en su brazo izquierdo cuando llegó ayer a una audiencia, en el Juzgado Penal de Heredia.
Este recluso, de 28 años de edad y conocido como El Sable , fue el responsable de retener a un juez, disparar contra un vigilante y herir a un transeúnte, a eso de las 8:40 a. m.
Fue capturado a un kilómetro del edificio de los tribunales heredianos, tras ser baleado en un costado y un glúteo, aunque no sufrió lesiones de gravedad.
Según un informe de la directora del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Linneth Saborío, el reo compró el arma y el yeso dentro de la Unidad de Admisión de San Sebastián, San José, donde se encontraba recluido.
Se presume que pagó por ellos ¢50.000 y ¢3.000, respectivamente.
Al parecer, Marín negoció el yeso con otro interno y se lo colocó desde el lunes, sin tener ninguna lesión, de lo cual no se percataron los funcionarios del penal.
Acerca de estos hechos, el director de Adaptación Social, Guillermo Arroyo, solo admitió como error que los funcionarios de San Sebastián no se hayan dado cuenta de que ese interno tuviera un yeso sin necesitarlo.
Esto, dijo Arroyo, es comprensible en una prisión que tiene 1.110 internos, aunque no por eso justificable.
La compra del arma en la cárcel insistió Arroyo aún no se ha comprobado.
Ayer temprano circularon versiones extraoficiales según las cuales el sospechoso negoció ese revólver con un empleado de la cárcel.
"Si esto se logra determinar a nivel administrativo o a nivel judicial la persona tendrá que enfrentarlo", advirtió Arroyo.
Ayer mismo la Fiscalía y el OIJ de Heredia, así como Adaptación Social comenzaron las investigaciones.
¿Qué ocurrió?
Henry Marín fue apresado el 29 de abril de 1999 y enfrenta cargos por 25 supuestas violaciones y un robo agravado. La medida de prisión preventiva en su contra vencerá el 9 de diciembre de este año. Ayer, a las 7 a. m., el interno salió de la Unidad de Admisión de San Sebastián en un vehículo del OIJ, para presentarse a una audiencia en el Juzgado Penal de Heredia.
Según Adaptación Social, al salir del módulo los encargados requisaron al preso para luego entregarlo a los funcionarios de cárceles y citaciones del Poder Judicial.
Estos últimos no le pusieron esposas porque el yeso lo impedía, según precisó Saborío.
Una vez en el Juzgado Penal, se discutió primero un posible proceso abreviado, sin que se llegara a un acuerdo porque el defensor público, Alberto Soto, no aceptó los 45 años de prisión que propuso el fiscal Víctor Charpantier.
De esta forma, la Fiscalía comenzó la lectura de los cargos, durante la cual el reo pidió dos veces la palabra. En ambas ocasiones el juez Víctor Mora se la negó, explicándole que a su defensor le llegaría el turno de hablar.
Aparentemente esto molestó a Marín, quien sacó el arma de su yeso y amenazó a las siete personas que se encontraban en la sala.
Posteriormente tomó al juez Mora como rehén y así salió de la oficina, mientras empleados y visitantes observaban asustados la inusual escena.
Casi a punto de salir del edificio, el guarda Fabio Brenes empujó al juez para liberarlo y por eso el vigilante estuvo a punto de ser el blanco de dos disparos.
Fue cuando resultó herido Élmer Zamora Mora, de 35 años, un hombre que pasaba por la acera de los tribunales. Fue trasladado al hospital San Vicente de Paúl con una herida de bala en la pierna derecha.
Durante una declaración que hizo el reo a la 1:30 p. m. de ayer, dijo estar arrepentido por el lío que causó y negó que llevara una Magnum calibre 22.
Según él, se trataba de un arma hechiza con una única bala.
Preocupante
La mayor preocupación tanto del fiscal involucrado como del jefe del Ministerio Público, Carlos Arias, es que una situación como esta atemorice a los testigos.
"Hay que insistirle a las ofendidas que esto no lo va a librar (a Marín) de la justicia", dijo Charpantier.
Para él, ayer se vulneraron todas las medidas de seguridad.
Mónica Nágel, ministra de Justicia, opinó que este hecho obliga tanto al Poder Judicial como a su Ministerio a revisar el caso y a establecer sanciones si se encuentran responsables.
Marín fue trasladado al Centro Penitenciario La Reforma. Ahora el reo enfrentará cargos por tentativa de homicidio, privación de libertad, agresión con arma y evasión.
Colaboró Adrián Meza, redactor de La Nación.