
Carla (nombre ficticio) comenzó a trabajar en oficios domésticos a los 15 años para ayudar a su familia y continuar los estudios. Esta vecina del precario Los Guido, en Desamparados --San José--, sueña con ser guía turística.
Ocultos entre las cuatro paredes de algún hogar ajeno, una cantidad desconocida de menores realiza trabajos domésticos en condiciones de explotación.
En una edad en que deberían estar jugando y estudiando, estos pequeños son víctima de una serie de violaciones de sus derechos: jornadas laborales de hasta 12 horas, bajas remuneraciones y ausencia casi total de garantías como seguro y aguinaldo.
Lo reveló un estudio exploratorio realizado en el 2002 por la Fundación Paniamor con 250 trabajadores infantiles domésticos de Rincón Grande de Pavas, cantón central de San José; Los Guido de Desamparados y el cantón Central de Cartago.
Una de las principales conclusiones de la investigación es que casi la mitad de los menores consultados (un 46,6 por ciento) no tenían edad para trabajar. El Código de la Niñez y Adolescencia establece que solo pueden laborar los mayores de 15 años.
También se encontró con que la gran mayoría (un 76 por ciento) eran mujeres y que el 38,4 por ciento tiene una jornada de tiempo completo con un promedio de unas 12 horas de trabajo al día, el doble de lo permitido por el Código para los mayores de 15 años.
En ninguno de los casos estudiados el salario o paga recibida superó el mínimo establecido por ley que, al momento del estudio, era de ¢49.561 por mes. Además, solo tres de las 250 personas encuestadas estaban aseguradas por parte de sus empleadores.
Entre las principales actividades que realizan se citan el cuido de niños de 0 a 12 años (un 69,6 por ciento) y la limpieza (un 56,0) .
La cifra de menores que realizan trabajos domésticos no se conoce por ser una actividad que se desarrolla en la intimidad de las casas.
La Encuesta de Hogares del 2002 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) calculó que 6.683 los menores son los que se dedican a esa labor.
Solo el comienzo
El estudio realizado por la organización Paniamor en Costa Rica se enmarca dentro de una serie de acciones impulsadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa para la Erradicación del Trabajo Infantil desde el año 2001 en Centroamérica y República Dominicana .
Rigoberto Astorga, coordinador regional de la Organización Internacional del Trabajo, informó de que ahora planean presentar, junto con varias instituciones del Estado, una revisión del marco jurídico costarricense para señalar las debilidades del Código de Trabajo y del Régimen Especial del Trabajador Adolescente.
Para Sergio Muñoz, quien es funcionario de Paniamor, la tarea doméstica ha sido hasta ahora la cara invisible del trabajo infantil.
Puntualizó: “Existe un enorme subregistro en la clase media y alta en donde los empleadores no quieren hablar y las niñas tampoco, por temor a perder su empleo”.
Muñoz afirmó que estos niños se exponen a peligros porque desde pequeños deben realizar tareas como planchar y lavar.
Denuncias
Esmirna Sánchez, encargada de la Oficina de Atención y Erradicación del Trabajo Infantil del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), informó de que en su despacho recibe un promedio de 25 denuncias al mes.
Los reclamos tienen que ver con pago de salarios por debajo del mínimo, falta de seguro social, limitación de días libres y despidos sin responsabilidad laboral.
Rodolfo Vicente, quien es funcionario del Área de Defensa y Garantía de los Derechos Niñez y Adolescencia del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), reconoció que este tema exige una mayor coordinación entre las instituciones para responder al problema.