Algunos salieron con la cara feliz, otros no tanto. Ayer empezó la entrega de dinero a los trabajadores de la estiba despedidos en 1995, luego de que la Asamblea Legislativa aprobó, a principios de mes, una ley que permitió destinar ¢775 millones para ese fin.
Un total de 1.460 exmuelleros recibirían una indemnización que oscila entre los ¢523.000 y los ¢348.000 según la cantidad de años que laboraron para las empresas.
Sin embargo, los más veteranos en esa faena no salieron tan contentos durante el primer día de entrega de los dineros. Ese fue el caso de Gílberth Ramírez, quien después de 23 años de trabajar en el servicio de carga y descarga en el Caribe le pagaron ¢348.000. Esperaba más de ¢500.000.
"Este dinero no me va a alcanzar ni siquiera para pagarle a unos prestamistas que les debo. Hoy mismo (ayer), voy para el Ministerio de Trabajo para ver qué pasó con el resto del dinero y de qué manera puedo reclamarlo", dijo Ramírez al salir de la Municipalidad de Limón.
El acto protocolario se realizó en el gimnasio Eddy Bermúdez, de esa ciudad. Participaron, entre otros, Bernardo Benavides, viceministro de Trabajo; el diputado socialcristiano Wálter Céspedes y algunos exmuelleros.
La Ley de subsidio y finiquito para los trabajadores de la estiba y desestiba del muelle de Limón , permitió que más de 1.400 trabajadores recibieran el pago por indemnizaciones adeudadas desde 1995.
En ese año se inició la apertura del negocio de la estiba en Moín y Limón, que facultó a 10 empresas para prestar el servicio. Eso provocó una baja drástica en los salarios, renuncias o despidos sin el pago de sus prestaciones.