Los estudiantes de 23 escuelas y colegios del casco capitalino no solo deben preocuparse por aprender, sino también por enfrentar el exceso de ruido en el salón de clases.
Un estudio hecho por la oficina de ambiente de la Municipalidad de San José determinó que en esos centros educativos la bulla duplica el parámetro permitido, que es de 65 decibeles (db, unidad de medición del sonido).
La medición se hizo entre el 17 de julio y el 3 de noviembre en las instituciones de enseñanza ubicadas en los distritos Merced, Hospital, Catedral y Carmen, dijo ayer Gerardo Vargas, coordinador del proyecto.
“Las muestras se tomaron dentro del aula y en los alrededores del centro educativo”, señaló.
Por ejemplo, cuando suena el timbre de salida a recreo y en ese momento pasan vehículos alrededor de la escuela la bulla llegó a 120 db.
En los momentos de más calma, cuando los alumnos están en lecciones el ruido alcanzó 90 db, es decir, 25 más que lo permitido.
Muy dañino
Vargas explicó que esos niveles de bulla hacen que el alumno pierda poco a poco la capacidad auditiva, se concentre menos y sea disperso.
“Para el maestro esa condición es similar a estar en un campo de batalla. Le produce estrés, fatiga, problemas en la garganta y pérdida auditiva considerable. Incluso, conforme pasan los años el docente va a gritar aunque no haya ruido”, recalcó.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los ruidos superiores a 85 db dañan el oído, pues afectan su capacidad de trabajo. Además puede producir jaquecas, presión arterial alta, trastornos digestivos y de tipo endocrinológico.
Los momentos más críticos son durante la entrada y salida a clases.
Además, la escuela donde se registra más bulla es la Omar Dengo ubicada en barrio Cuba, pues está rodeada de industrias.
El colegio con más ruido es el Superior de Señoritas en la capital, debido a las paradas de autobuses ubicadas en las inmediaciones.
El viceministro de Salud, Eduardo López, dijo que se deben unir esfuerzos para buscar soluciones.
“Ese problema tiene dos efectos: por un lado las lesiones en los oídos, y segundo la parte emocional, pues las personas no trabajan ni estudian tranquilos y les cuesta concentrarse”, apuntó López.
Entre las recomendaciones que dio Vargas están sembrar árboles en las afueras de las escuelas y colegios para mitigar el ruido, y que los padres lleven a sus hijos a practicarse exámenes auditivos.
Uno de cada cinco escolares tiene padecimientos auditivos, según una muestra elaborada por el especialista en otorrinolaringología, Juan José Madriz, entre 1995 y 1998.