Los recientes cambios policiales parecieran tener una buena acogida, pero hay personas que insisten en la falta de seguridad.
Alberto Collado, propietario de pulpería Beto, en barrio San José de Curridabat: "Es cierto. Los policías pasaron y nos dieron el número de teléfono de la delegación para que los llamáramos por cualquier cosa. "Aquí no han vuelto, pero sí los veo pasar con frecuencia por el frente. Incluso los he notado revisar o pedir cédulas a los muchachos que se sientan por ahí, en los alrededores".
Vannesa Fernández, administradora del bar y restaurante Deportivo Hatillo 8: "Ahora hay más presencia policial. Prácticamente pasan todos los días. Antes había un puesto policial, pero lo cerraron con el cambio. La gente se quejó, pero antes había un policía y no había respuesta. Ahora vemos que andan en motos, y hasta corrieron a unos ëmarihuanillosí de aquí".
Felicia Camacho, dueña del comisariato Feliz, urbanización Sinaí, San Pedro de Vázquez de Coronado: "Aquí abundan los vagabundos y las drogas. A veces veo entrar las motos o los policletos y han parado los robos, pero eso de venir a hablar con uno, nunca. A veces quiero llamarlos y decirles cosas, pero uno no halla cómo".