El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) ya recibió los primeros resultados de los estudios topográficos mediante tecnología LiDAR, que incluyen evaluaciones con láser desde las partes superiores de la montaña en el cerro Zurquí, e identificó cuáles son los puntos con mayor riesgo de derrumbes en ese tramo de la ruta 32.
Esos análisis determinaron la necesidad de intervenir los kilómetros 28, 31 y 39 en la vía que comunica San José con Limón.
Según detalló el MOPT, la licitación para realizar dichas atenciones ya se publicó y se estima que la inversión de las obras a realizar rondaría los $11 millones. Los trabajos se ejecutarían el próximo año.
La entidad destacó que el modelo topográfico LiDAR permitió realizar un escaneo láser de alta precisión que sirvió como base para otros estudios geotécnicos, geológicos, hidrológicos e hidráulicos entre los kilómetros 16+400 y 40+000, es decir, todo el tramo de montaña.
Esos estudios incluyen análisis de estabilidad de taludes, evaluación del riesgo de deslizamientos y diseño de obras de drenaje.
Según la entidad, con esta información, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) conoce dónde, por qué y cómo falla cada sector antes de intervenirlo, lo que permite diseñar obras que atiendan la causa de los deslizamientos y no solo sus consecuencias.

“Durante décadas, la ruta 32 se ha atendido reaccionando a los deslizamientos. Hoy cambiamos esa lógica: primero estudiamos el terreno, el agua y la montaña, y con esa evidencia diseñamos las obras”, explicó Alexander Guerra Moran, gerente de Construcción de Vías y Puentes del Conavi.
Los trabajos se realizarán como parte de las atenciones del Programa de Emergencia para la Reconstrucción Integral y Resiliente de Infraestructura; que se financia mediante un crédito del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). La estimación del MOPT es que en total la ruta recibiría atenciones por alrededor de $35 millones, entre los que se incluyen tanto las obras como los estudios.
Además, señalaron que los términos de referencia de ese programa, exigen que los diseños incorporen criterios de resiliencia ante el cambio climático, con el fin de que las obras de drenaje y estabilización se dimensionen para las condiciones de lluvia que enfrentará la carretera en las próximas décadas, y no solo para las registradas en el pasado.
En lo que va del año, la ruta 32 ha enfrentado cerca de 30 cierres a causa de deslizamientos en el tramo del Zurquí.
