La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) desembolsó el año pasado ¢8.407 millones en salarios a empleados que casi no trabajaron, debido a que recibieron permisos con goce salarial para acompañar a hijos menores o con discapacidad, cónyuges o padres a citas médicas.
En la mayoría de los casos, las ausencias fueron por jornadas completas. Incluso, un funcionario del Hospital México llegó a acumular 226 días de licencias de este tipo.
El año anterior, empleados administrativos, de enfermería y servicios de apoyo, profesionales en ciencias médicas y de servicios generales solicitaron 191.582 permisos con goce salarial en diferentes rangos de tiempo. No obstante, el 86,9% de las autorizaciones (166.455) correspondieron a permisos de más de ocho horas y menos de nueve, lo que representó el día laboral completo.
Dichos permisos se amparan en el artículo 46, inciso h), de la Normativa de Relaciones Laborales. No obstante, el pasado 19 de marzo la Junta Directiva de la CCSS emitió una interpretación auténtica de esta norma y dispuso que, en adelante, el permiso no cubrirá toda la jornada, sino solo el tiempo efectivo que demande la cita médica, incluidos traslados y gestiones asociadas, como exámenes, retiro de medicamentos o programación de nuevas citas.
Ahora, el funcionario deberá presentar los comprobantes del tiempo que tardó el acompañamiento. Todo dependerá del caso específico, pues habrá permisos que podrían tomar más de una jornada laboral cuando se trate de un familiar que vive lejos.
“Esta interpretación permite un uso más justo y razonable de los permisos, asegurando que los servicios de salud se mantengan disponibles para toda la población, sin afectar derechos laborales”, comentó Mónica Taylor, presidenta ejecutiva de la CCSS, durante la sesión de la Junta Directiva.
Situación se presenta desde el 2014
Durante la sesión del 19 de marzo, Luis Bolaños Guzmán, director de Bienestar Laboral de la CCSS, explicó que una circular del 28 de marzo del 2014 interpretó el artículo 46, inciso h), en el sentido de que las jefaturas debían otorgar la licencia por un día completo. No obstante, sostuvo que el permiso es potestativo y no una obligación automática.
“A partir de esta circular, lo que se ha venido manejando en la práctica es que el funcionario tiene el día completo, aunque la cita tarde hasta minutos en algunos casos. Alguien va al laboratorio con su hijo, esposa, papá, por una toma de sangre, salieron en una hora y se van para la casa: el funcionario no regresa”, afirmó Bolaños.
El director de Bienestar Laboral también mencionó “casos más extremos” en los que una empleada acudía a su cita médica y su pareja, otro trabajador, sacaba el permiso para acompañarla. Ella debía regresar a sus labores, sin embargo, él tomaba el día completo.
Por su parte, directores de hospitales y de Enfermería enviaron un oficio a la Gerencia Médica para alertar sobre el problema que estas ausencias causan en la operatividad de los centros médicos.
Aunque en la sesión no se citaron los montos que pagó la CCSS en años anteriores, el auditor, Ólger Sánchez, comentó que en el 2023 este tipo de autorizaciones le costó ¢5.300 millones a la institución. Lo anterior evidencia que, en los últimos dos años, el peso económico de los permisos creció en más de ¢3.000 millones.
Douglas Montero, director del Hospital México, señaló que el aumento de estas licencias empezó en el 2019, cuando los funcionarios descubrieron que podían solicitar el beneficio por toda la jornada.

Quirófanos cerrados: estos funcionarios son los que solicitaron más permisos
En el 2025, el personal de enfermería y de servicios de apoyo concentró la mayor cantidad de permisos para acompañar parientes a citas médicas: 92.817 en total, lo que implicó el pago de casi ¢2.789 millones.
Sin embargo, el mayor monto se destinó a los permisos con goce salarial de profesionales en ciencias médicas, quienes gestionaron 45.531 autorizaciones, equivalentes a ¢4.062 millones.
Más allá del costo salarial, estas ausencias generan suspensión de servicios, como el cierre de quirófanos, y gastos adicionales para suplir la falta de personal, según señalaron los directores de los hospitales Calderón Guardia, México y Nacional de Niños.
Tania Jiménez, encargada del Hospital Rafael Ángel Calderón, comentó cómo “el uso abusivo” de este tipo de permisos, usualmente tomados por el día completo, afecta la prestación de servicios.
Señaló que en ese centro médico se deben cerrar entre tres y cuatro quirófanos al día, porque no logran completar los equipos de enfermería ante la ausencia de personal.
El director de Enfermería de este centro médico, Manuel Monge, comentó que por turno pueden faltar hasta 10 personas y afirmó que cuando intentaron hacer una interpretación facultativa de la norma y negar permisos, fueron presionados por los sindicatos.
Rodrigo Chamorro, jefe de Cirugía del mismo hospital, señaló que los médicos se han organizado para hacer guardias, anotarse en jornadas de producción y luego tomar un día de descanso.
“Se aprovechan del día de acompañamiento a citas para tomar un día de descanso. Pagamos en la tarde millones (por las jornadas extras) para cerrar tres quirófanos en el día. Estamos botando la plata. Si esto sigue ocurriendo íbamos a tener que solicitar la suspensión de jornada extraordinaria. No tiene sentido pagar en la tarde para suspender cirugías en el día”, afirmó el cirujano del Calderón Guardia.
Douglas Montero, director del Hospital México, narró una situación similar. Afirmó que la libertad que daba el artículo 46 en su inciso h) generaba, al 20 de marzo, un 39,83% de ausentismo diario.
En enfermería hay que sustituir permanentemente al 32% del personal debido a este tipo de autorizaciones.
Comentó que al igual que el Calderón Guardia, en el México hay salas de operaciones que se cierran por la ausencia de trabajadores.
“Hoy tengo tres salas de cirugía suspendidas por los anestesiólogos. Ya vieron que esta norma da oportunidad de tomarse todo el día“, manifestó Montero a la Directiva de la CCSS durante la sesión del pasado 19 de marzo.
En el área de Nutrición, la ausencia de funcionarios por permisos para acompañar a familiares reduce la capacidad de atención, al punto de obligar a contratar servicios externos para alimentar a los pacientes.
“El año pasado pagamos casi ¢22 millones para compensar la falta de personal para la comida”, contó Montero.
En el caso del México, su director indicó que desde el 2019 más personal comenzó a hacer uso del permiso con goce salarial. Reseñó que la tendencia empezó en el servicio de Aseo, siguió en Nutrición, Enfermería y que ahora llegó a los médicos.
Por su parte, Carlos Jiménez, director del Hospital Nacional de Niños, comentó que la mayoría de ausencias ocurren en el departamento de Enfermería y que la mayor afectación se ve en la sala de operaciones. Este centro médico tiene nueve quirófanos, y ante la situación de las ausencias, se ven obligados a cerrar uno o dos.
Asimismo, Jiménez manifestó que el área de Nutrición también se ha visto afectada por esta situación.
