Como una película de acción. Rehenes, disparos, fuga, destrucción, heridos y policías. Y al final, los "malos" perdieron.
Todo ese ambiente se vivió ayer a las 3:30 p. m. entre el Centro Penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela, y Ciudad Colón, en el cantón josefino de Mora, cuando dos reos protagonizaron una espectacular fuga.
Douglas Mojica Chirino y Carlos Saavedra Ballestero, ambos nicaragüenses, tomaron con armas de fuego el autobús en el que se trasladaba a los funcionarios del penal hasta San José.
Unas 12 personas se encontraban ya en el bus cuando los extranjeros entraron, quitaron al chofer de su lugar y tomaron el volante.
Los dos portones que los separaban de la libertad no fueron obstáculo. El bus los despedazó sin problema alguno.
Durante unos 20 minutos el autobús, manejado por Chirino, recorrió varias calles hasta llegar a la radial de Santa Ana, donde se produjo un primer enfrentamiento con la policía.
Allí, el oficial Antonio Montero Guevara recibió un balazo en el rostro; sin embargo, su condición era estable anoche.
Tras ese tiroteo, los fugitivos se enrumbaron hacia Ciudad Colón, mientras desde unos 10 carros de la seguridad penitenciaria se les disparaba sin cesar.
Empero, nada ni nadie detenía a Mojica y a Saavedra sentenciados a 45 años de cárcel por violación y 10 años por robos agravados, respectivamente.
En el interior del bus el ambiente cada vez era más tenso, más aún porque ya el chofer del bus, Johnny Vega Chaves, presentaba un balazo en el hombro derecho y otro en el muslo izquierdo.
Mientras, el abogado Juan Carlos Castillo también sufría una lesión en una pierna, pero esta vez había sido provocada con un arma punzocortante.
Valiente en la vía
Los kilómetros y minutos pasaban sin que los policías penitenciarios y de la Fuerza Pública lograran detener el bus que estaba próximo a entrar al centro de Ciudad Colón a toda velocidad.
Antes del puente sobre el río Pacacua, el oficial Ricardo González se percató que los niños de una escuela salían en ese momento, razón por la cual se adelantó.
"El bus iba para la escuela y yo solo les atravesé la moto para que no siguieran.
Jamás pensé que me iban a esquivar... vi la muerte, pero extrañamente no quisieron pasarme por encima. Fue la mano de Dios", relató González.
Pese al viraje del autobús, el oficial fue golpeado por uno de los costados y cayó, junto con su moto, en una cuneta. Mojica colocó el bus en sentido contrario y siguió en fuga.
Sin embargo, los segundos que los reclusos perdieron fueron aprovechados por los policías, quienes dispararon contra las llantas del vehículo.
A unos 600 metros de ese punto el bus se detuvo y fue rodeado por más de 20 policías quienes, pese a que se les disparaba desde el automotor, lograron acercarse para recapturar a los fugitivos.
Ambos junto con todos los pasajeros fueron trasladados al hospital México debido a varias lesiones que sufrieron durante el arresto.
Según el viceministro de Justicia, Wálter Hernández, Mojica es un reo muy peligroso, pero se encontraba en mínima seguridad debido a la orden de un juez.
Trascendió que se había considerado su padecimiento de estrés.