
Edad: 57 años
Nacionalidad: Costarricense
Profesión: Administrador
Empresa: Equipos para construcción
‘EE. UU. no pone una pistola en la frente a nadie’
Don Tomás, ¿cómo percibe el ambiente político en Estados Unidos?
Las últimas elecciones en Estados Unidos favorecieron a los demócratas por una serie de motivos internos y externos, como la guerra de Iraq. Esto pone al Partido Demócrata en control del Congreso y Senado por primera vez en 12 años y cambia en forma sustancial el balance de poder en Estados Unidos, porque antes no había necesidad de diálogo tan estrecho como va a ser ahora. Bush sabe lidiar con eso, pero sí van a tener que tender un diálogo más estrecho que el que hubo, que era casi inexistente.
¿Qué repercusiones tendrá esto en América Latina? ¿Será tan conservador el Congreso?
La visión demócrata ha sido muy nacionalista. El NAFTA (TLC de Estados Unidos, Canadá y México) fue el único que aprobaron cuando estaban en el Gobierno, porque ya estaba negociado. Los demócratas no son reconocidos como promotores del libre comercio. Ellos se opusieron al TLC con Centroamérica. Para empezar, ellos ya están condicionando su apoyo a los acuerdos ya negociados. Están promoviendo una nueva visión comercial, que indica que van a endurecer ciertas cláusulas, principalmente las que se refieren a acuerdos laborales.
¿Qué se puede destacar de la cita de Arias con los demócratas, a principios de diciembre?
El Presidente tiene que haber sentido que allá Costa Rica es un país muy querido y respetado por su democracia y sus avances sociales. Al mismo tiempo, se reconoce que Estados Unidos debe fortalecer las relaciones con América Latina, a pesar del énfasis en la guerra de Iraq. Las prioridades han ido cambiando, y ahora están en función de las dificultades por el tema de Oriente Medio. El Presidente señaló las necesidades de la región.
¿Sienten allá una política exterior más agresiva de Arias?
Sí. Pero el Partido Demócrata va a tener una posición de liderazgo que no ha tenido en mucho tiempo, quizá dedicados antes que nada a la agenda nacional doméstica, pues tienen compromisos adquiridos y se preparan para las elecciones presidenciales. Yo no esperaría que cambie mucho la relación. Esperaría que mejore.
Pero Arias critica constantemente a Estados Unidos por su política exterior… ¿cómo lo toman?
Ellos tienen gran respeto por Costa Rica y por el presidente Arias. Le reconocen liderazgo y gran peso en la región. Algunas opiniones de él, como las críticas al Muro (en la frontera con México), las comparten muchas personas. Sin embargo, hay que entender que eso es como el símbolo de una política que intenta dar solución al problema de la migración en Estados Unidos. Pero Washington respeta las opiniones. Nunca he oído que al Presidente le resientan ninguna manifestación de esa naturaleza.
¿Cuál es la labor que desarrolla la embajada mientras se tramita aquí el TLC?
Allá el trabajo ha girado alrededor del apoyo a la política comercial y en inversiones. Me he reunido con autoridades para explicar la situación aquí en el país. En esta administración, además, ha habido que desarrollar una serie de ideas para preparar el terreno para cuando entre en vigencia el TLC. Recibo a mucho representante de empresas del país, nuevos inversionistas, e interesados en conocer Costa Rica.
¿Cómo ven allá que Costa Rica, como líder de negociación, aún no ratifique el TLC?
Eso mismo le preguntaron a Arias. Hay cierto grado de frustración. Somos el socio comercial más importante de la región. Casi el 50% de lo que producimos lo enviamos allá… Ya tenemos relación y el TLC solo la convierte en algo permanente y bilateral. Y permite al consumidor tico tener opciones en telefonía celular y seguros, ¡eso es todo! Aquí la discusión se ha salido por completo de la lógica, como si el TLC fuera una nueva constitución o un pacto social.
Aquí como Ottón Solís aún habla de renegociar…
Usted sabe que públicamente he debatido con don Ottón y le he contestado en particular el tema de la renegociación. No existe un precedente de una renegociación en Estados Unidos. No hablemos tanto de renegociar, porque no hay ambiente. Nunca lo han hecho y, verdaderamente, la opción es tomarlo o dejarlo.
“Si el señor Ottón Solís tiene intención de renegociar, que diga qué opciones tiene. Una renegociación no tiene ningún sentido. Aquí hay que darle espacio al Congreso de que lo voten o lo rechacen y no esta burla a la democracia, de parte del partido de don Ottón, de impedir que se legisle”.
¿El plazo de seis meses para los TLC con los países andinos se puede ver como una advertencia?
La Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) no ha conseguido aprobación en la OMC, ven que Estados Unidos está dando ciertas ventajas que deberían ser generales. Además, es evidente que el TLC está diseñado para sustituir la ICC, pues ya vimos que El Salvador, Honduras y Nicaragua, donde el TLC ya rige, quedaron fuera de la ICC. Es una señal enorme de que se opta por una vía o por la otra.
“Otra razón es que hay un vencimiento del TLC que afecta productos como textiles, cuero y atún, y no hay ambiente para dar concesiones en esos temas. Dicen que debe adoptarse un nueva visión comercial, que no la tenemos claro. Lo único que tenemos claro es que se van a endurecer las condiciones del acceso al mercado de Estados Unidos y no, como pretende don Ottón, se va a alivianar la carga.
“Ese mensaje lo dejaron clarísimo con los seis meses que dieron a Bolivia y Ecuador. Les dijeron que tenían seis meses para decidir si quieren o no un TLC. Si no, pues adiós. Los americanos no ponen una pistola en la frente a nadie. Ellos tienen una condición de ser el mercado más sofisticado el mundo, el más rico y el más grande y están usando el acceso preferencial a ese mercado para el TLC, pero a nadie obligan”.
Parece que en esa visión demócrata hay grupos que presionan por lo que pasa en la OMC…
No hay duda. Hay muchos intereses dando vuelta. Pero aquí deberíamos, en lugar de discutir sobre la soberanía de la isla del Coco, estar proponiendo iniciativas para ser más competitivos y construir la infraestructura institucional y física que requerimos. Nos estamos perdiendo. Hasta China propuso a la India un TLC, dejando de lado la disputa territorial histórica. Imagínese que estos dos colosos, con mil millones de personas y estructuras de competitividad inmejorables se juntaran… eso cambia el comercio por completo en el mundo. Aquí deberíamos estar pensando en cosas mucho más importantes, en cómo jugar en la globalización.
Don Tomás, definitivamente no hay ambiente para mantenernos con la Cuenca del Caribe...
No, no.
Por dos cosas, no hay ambiente para renegociaciones ni para preferencias...
Sí, y lo han manifestado de varias formas.
Además hay una nueva generación de congresistas que a lo mejor ni han escuchado hablar del TLC…
Los que vienen son muy nacionalistas y tienen compromisos con su gente, como defender centrales obreras y el mercado local, que no tienen nada que ver con el resto del hemisferio. Don Ottón alega cosas que son un artificio, con una interpretación de Washington muy distinta de lo real.
¿De qué nos estamos perdiendo por la falta del TLC?
Ya hemos perdido oportunidades importantísimas para un crecimiento económico sustancial. El potencial está desperdiciándose. Acuérdese de que, para reducir la pobreza, necesitamos crecer por encima del 8% anual. Pero para eso hay que desatar la legislación en este país, donde partidos dizque demócratas se han dedicado a impedir que se legisle. Y no es que el TLC sea la panacea. Es solo un acuerdo comercial con dos adicionales: que el consumidor podrá tener un teléfono celular con otra empresa y comprar seguros a otra compañía. En El Salvador y Guatemala las cosas siguen igual tras aprobar el TLC, salvo por la seguridad que sienten en Estados Unidos los inversionistas.