¿Qué completó ya su partido?
Todo el procedimiento, que incluye 469 asambleas de distrito, 81 cantonales, siete provinciales y una nacional. Más de 3.000 firmas y los estatutos del partido.
¿En cuánto tiempo lo lograron?
En seis meses.
¿Cómo fue el proceso?
Mezcló dos sentimientos: una apatía de la gente hacia la política y un rechazo hacia los partidos y los políticos, por el desencanto producido ante las denuncias de corrupción. En la otra cara, a un grupo de gente deseosa de poder hacer algo diferente por el país.
¿Cómo es ese grupo?
Mayoritariamente gente joven que no había tenido oportunidad, o que tal vez había participado de manera discreta en el pasado y a la que ahora invitamos a participar.
¿Hay gente de Liberación Nacional?
Buena parte de la gente que me apoyaba cuando estaba como tendencia, sobre todo en distritos y cantones, en un 80 por ciento.
¿Cuál fue la clave para hacerlo en poco tiempo?
Gracias a un cronograma de los plazos para las distritales y a un manejo férreo de la disciplina en el cumplimiento de ese cronograma.
Desde su salida del PLN hasta hoy, ¿cómo valora el cambio?
Siento que fue una decisión acertada, que hay en el país una gran cantidad de gente deseosa de participar y que no siente espacios en los partidos tradicionales.
¿Qué viene ahora para UPC?
Ahora lo que sigue es la implementación de la existencia del partido, preparar el programa de gobierno, los grupos de base, en todo el país, iniciar la recolección de fondos y una buena labor proselitista, informando primero que hay un nuevo partido, que yo encabezo, y planteando nuestras propuestas de cambio.
¿Cuánto le costó el proceso?
Unos ¢4 millones.
¿Lo financió usted?
Mayoritariamente, la Corporación Álvarez y Marín.
¿Qué ofrece usted diferente?
Una trayectoria como empresario agrícola exitoso, con capacidad para lograr que se hagan cosas, y este país necesita a un presidente con capacidad ejecutiva, energía y dinamismo para ver si salimos de la modorra en que hemos caído.
¿Su campaña está dirigida a los jóvenes?
Hay un sesgo natural porque el partido está integrado por mucha gente joven, no exclusivamente, pero nuestro mensaje va orientado a todo el país y muy fuerte al rescate de la clase media.
¿Cómo se ve en febrero del 2006?
En este momento no hay nada decidido en el panorama electoral. La última encuesta de Unimer evidencia que hay un 89 por ciento de los ticos que no tiene candidato. Eso lo que me dice es que si hacemos bien las cosas podemos ganar las elecciones en febrero próximo.
¿Qué es hacer bien las cosas?
Llevar un mensaje fresco y concreto al electorado y levantar ilusión, sueños y esperanza a un pueblo desencantado.