
Hace menos de un año, el empresario tico-salvadoreño Mario Villatoro Jiménez figuraba como propietario de 80 tiendas dedicadas a la venta de ropa, pero hoy solo quedan tres establecimientos de aquel imperio comercial.
Aunque su nombre está incluido en una lista de cinco empresarios sospechosos de evasión fiscal, este hombre de 40 años sostiene que nunca existió una relación con Pablo Li Su, Anita Vemon de Li y José Trinidad Sosa.
A estos últimos –contra quienes existe órdenes de captura internacional– los reclaman las autoridades tributarias como sospechosos de evadir el pago de ¢3.947 millones en impuestos.
Ayer, durante una entrevista concedida a La Nación, Villatoro habló sobre los empresarios, así como la reciente denuncia que en su contra tramita el Ministerio Público (que es el órgano acusador del Estado).
Ningún trato
–¿Mantenía usted alguna relación con los empresarios Li y Sosa?
–Podría decirse que éramos enemigos comerciales; no personales. Es decir, entre nosotros existía una competencia sana. No tengo nada que ver con la vida comercial de esos señores.
–¿Pero la Unidad Fiscalizadora de Tributación sospecha que entre ustedes existía una relación de cooperación?
–Nunca existió una venta o compra entre ellos y yo. Préstamos, cambio de mercadería o trueques... Nada de eso ocurrió.
–Uno de los informes de Tributación dice lo siguiente en el caso de Trinidad Sosa: “En algunos de los depósitos mencionados aparece como beneficiario el señor Mario Villatoro”. Entonces, ¿cómo puede sostener que no existía una relación comercial?
–Eso tiene explicación. Un mensajero de mi empresa acudió al banco Cathay a hacer un depósito, pero el cajero se confundió y en vez de depositarlo en mi cuenta, lo hizo en la de Sosa. Se confundió porque los dos somos salvadoreños. Aunque se corrigió el error, la transacción quedó registrada.
–Los investigadores del fisco hablan de varios depósitos, en el informe SGF-526-03.
–Como le repito, solamente fue uno y por un error. El banco así lo puede testimoniar.
Evasión
Villatoro fue detenido a principios del año ante sospechas de una supuesta evasión fiscal relacionada con la importación de mercadería.
El 21 de agosto, el mismo día en que Tributación entregó al Ministerio Público un informe sobre el caso de los Li y de Sosa, esa entidad presentó una nueva denuncia en contra del tico-salvadoreño.
Los investigadores del fisco hallaron ¢82 millones en una cuenta a nombre de Tienda Bimbar, propiedad de Villatoro.
“(...) los dineros depositados en las cuentas de la sociedad se presume corresponden a ingresos percibidos por la empresa fiscalizada”, dictaminaron los investigadores del fisco.
La nueva denuncia sostiene que el empresario dejó sin pagar ¢41 millones en impuestos.
–¿Le pertenece esa sociedad?
–Sí, es una de mis sociedades.
–¿A qué correspondía el dinero de esa cuenta?
–Al pago de planillas y servicios de unos 70 empleados. Esos ¢82 millones se transfirieron, por medios electrónicos, a las cuentas de los trabajadores de los almacenes El Campeón (de su propiedad).
–Entonces no eran ganancias...
–Para nada. Esto demuestra que los mecanismos de Tributación (para calcular impuestos) no son confiables. Consideraron el dinero de las cuentas como ganancias.
–Lo mismo ocurrió en los casos de los Li y Sosa.
–En mi caso, todo está documentado. El dinero se depositaba los 15 y los 30 de cada mes porque era para planillas.
–A diferencia de los otros empresarios, usted se ha mantenido en el país...
–Soy hombre de palabra; no he cometido delito, aunque toda la maquinaria esté en mi contra.
“Pienso que los Li y Sosa sabían que los iban a encarcelar. Quizá temían pasar por la vergüenza de ir a prisión y no poder defenderse”.