El salario base de los trabajadores del sector público aumentará un 1,21% para el segundo semestre del año.
Así lo dictaminaron ayer autoridades de los Ministerios de Trabajo y Hacienda, más la Dirección del Servicio Civil.
Dicho incremento se aplicará a unos 180.000 empleados, quienes recibirán ¢1.210 más por cada ¢100.000 ganados.
Por ejemplo, el salario de un oficinista pasará de ¢207.235 a ¢209.742 y el de un auxiliar de contabilidad de ¢218.037 a ¢220.675.
La medida también beneficiará a 60.000 pensionados.
El alza es retroactiva al 1.° de junio y se empezará a pagar a partir de la segunda quincena de julio.
Descontento. Los representantes sindicales manifestaron ayer su malestar por el bajo monto.
La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) pidió a las autoridades estatales un alza de un 5% y la Confederación Rérum Novárum un 6%.
Sin embargo, los jerarcas desecharon ambas peticiones.
El viceministro de Trabajo, Eugenio Solano, explicó que un acuerdo que data de 1997 permite establecer el ajuste de oficio con base en la inflación acumulada de los últimos seis meses, en este caso un 1,21%.
“Nosotros los escuchamos (a los sindicalistas) por cortesía, para dialogar sobre el tema, pero el ajuste se podía hacer casi que de forma automática”, dijo Solano, quien reconoció que el monto es bajo.
Édgar Morales, secretario general adjunto de la ANEP, indicó que esta semana se reunirán con sus seccionales para analizar posibles protestas.
“Si hay voluntad para defender nuestros derechos (de los trabajadores), podremos quebrar este decreto”, declaró Morales.
A finales de junio también se reconocerá el percentil 45 para los trabajadores profesionales. Se trata de una equiparación de salarios en relación con funcionarios de otras carteras.
Los porcentajes de aumento variarán de acuerdo con lo que gane el funcionario hoy; podrían oscilar entre un 3% y un 7%.