El ronroneo del chineado Káiser, su pelaje amarillo veteado con líneas negras y su presencia de aparente ferocidad desaparecieron ayer, para siempre, del paisaje del parque zoológico Simón Bolívar.
Káiser, el único tigre de Bengala en el país, falleció ayer, a las 9:14 a. m., producto de serios problemas en el páncreas y trastornos metabólicos y hepato-renales, según el diagnóstico preliminar de Carlos Villalobos, médico veterinario del animal.
El tigre, que no había presentado ningún problema de salud antes del lunes pasado, se paseaba constantemente de un lado a otro de la jaula con su imponente presencia de 180 kilos que hacía suspirar de admiración y temor a niños y adultos.
El felino, al cual se le practicó una cirugía dental la semana anterior en un colmillo infeccionado, empezó a presentar el cuadro clínico que lo llevó a la muerte el lunes pasado, y durante esa noche y la del martes tuvo que ser cuidado por el veterinario y dos asistentes.
Según Hernán Bravo, vicepresidente de la junta directiva del parque Bolívar, la cirugía dental no tuvo nada que ver con el posterior padecimiento pues se había recuperado en forma satisfactoria.
Para Bravo, esta pérdida es una gran tragedia, ya que era uno de "los chineados" del zoológico.
Káiser tenía más de 12 años en cautiverio y llegó al Bolívar después de ser abandonado por un circo extranjero que pasaba por el país.
Hoy le efectuarán la autopsia para determinar las causas exactas de su muerte.
El pesar y el dolor de la muerte de Káiser embargó a todo el personal del parque Bolívar, quienes veían el animal como "un gato grandote y tranquilo".
Su presencia se eternizará pues Káiser será disecado.
Bravo aseguró que no pretenden reponer el animal, hasta que no se muden a la nueva sede del zoológico en Santa Ana.