Cipreses de Oreamuno (Cartago). Esas zanahorias del tamaño de un dedo o los ayotitos que apenas superan el diámetro de una moneda grande, fueron salvadores de un pueblo que, hace 20 años, sentía las puyas de una dura crisis social y económica.
Cipreses de Oreamuno, enclavado en las faldas del volcán Irazú, inauguró el viernes al mediodía la segunda Feria de Minivegetales, que concluye hoy.
Aparte de exponer y vender estos productos, que aquí algunos denominan los “bebés de la tierra”, los pobladores no olvidan que, gracias a ese cultivo, Cipreses revivió a partir de 1986.
En ese año apareció por allí un estadounidense, Kenneth Bruno, vendiendo la idea de sembrar minivegetales en estos suelos de tradicional vocación agrícola.
Como suele ocurrir con las novedades, la propuesta del “gringo Bruno” fue recibida con escepticismo por los agricultores.
Semillas benditas
El foráneo y sus bolsitas con semillas se abrieron paso y aquel poblado, que en 1983 experimentaba un gran éxodo por falta de fuentes de empleo, hoy ha encontrado en esa producción una actividad económica rentable.
Actualmente, tres empresas locales –Campo Verde, Especialidades Bruno y la Asociación de Desarrollo Agrícola para la Exportación– se dedican al cultivo, procesamiento y venta en el exterior de los minivegetales. En total, son 300 las hectáreas dedicadas a la actividad.
Esta es una fuente de beneficios para al menos 2.000 familias, según precisaron voceros de las tres empresas, las cuales son coorganizadoras de la feria.
Invernaderos
Durante el acto inaugural de la Feria de Minivegetales, el ministro de Agricultura y Ganadería, Rodolfo Coto, recibió la solicitud de los agricultores para que el gobierno impulse la construcción de invernaderos.
Con estas instalaciones, que Coto prometió acuerpar, se pretende facilitar el tratamiento de las cosechas que se exportan, principalmente a Estados Unidos y Canadá, aunque los pequeños vegetales también se colocan en el mercado nacional.
Coto consideró que ese tipo de producción puede verse muy favorecido con un eventual tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, cuya fase de negociaciones echó a andar en enero y continuó en febrero.
Para Martín Aguilar, presidente de la Asociación de Desarrollo Agrícola para la Exportación, en tiempos de globalización es necesario abrir mayores canales de comercialización hacia el exterior, sin descuidar al consumidor tico.