El Ojo de Agua se convirtió ayer en un ojo de reggae , cuando varios miles de personas se juntaron para lo que fue el Primer Festival de Reggae Latino. Todo esto sucedió en San Rafael de Alajuela, en el anfiteatro del popular balneario de Ojo de Agua.
Adolescentes y adultos bailaron durante siete horas suavecito, suavecito, o de saltitos en saltitos con la música de los ticos de Mekatelyu, los puertorriqueños de Cultura Profética, los argentinos de Los Cafres y los chilenos de Gondwana, presentados estos últimos como el plato fuerte.
Y es que entre el gentío la "locura" fue total y temprana. Ahí estaban Scarlet Castro y Jennifer Hernández. De 17 años ambas, hicieron fila desde las 10 de la noche anterior al concierto, y aún así, ayer y a pleno sol, cantaban como si nada cada uno de los temas interpretados por las cuatro bandas.
Del pinto a los Andes
Cuando la amenaza de lluvia ya había sido espantanda por el sol, Mekatelyu salió a escena para abrir el Festival. Eran las 10 a. m., tal como se había prometido.
Un cambio de instrumentos por aquí, otro por allá y fue el turno de Cultura Profética. En algo más de una hora los boricuas sacaron todo lo mejor de su repertorio de reggae fusión. Con temas como La plaga , Fruto y Donde no alcanza mi verso pidieron un ¡no! al uso de la isla de Vieques para ejercicios militares por la Marina estadounidense.
La tarde empezó siendo de Los Cafres que, al salir a 1:18 p. m., arrancaron gritos y aplausos. La gente cantó con ellos De mi mente, Sin gamulan, Aire y Pirata Colón.
A las 3:15 p. m. Gondowana llegó para cerrar. Con Sentimiento original y Armonía de amor se llevó las palmas. E igual que sus colegas, el público los acompañó fuerte y claro, a toda voz.
El final vino unos minutos después de las 4:30 p. m. cuando Willy Rodríguez, Guillermo Bonetto y Quique Neira los cantantes de las bandas de afuera se juntaron en el escenario para interpretar Waitiní in vano, una versión a lo Cafres de un tema de Bob Marley.
La gente no lo pudo soportar: rompió en gritos para luego irse a sus casas, como dijo Quique Neira, "en paz."
La policía detuvo a 12 personas, y la Cruz Roja atendió a un número similar. Funcionarios de ambas instituciones aseguraron que fue un concierto tranquilo.
Libreta de apuntes
A Detrás del escenario de concreto se levantaba otro mundo. En los camerinos improvisados con un toldo, mesas y sillas los artistas conversaban entre ellos. Comían, bebían y también fumaban.
Personas autorizadas a moverse tras bambalinas hicieron de buenos samaritanos : llevaban camisetas salidas de entre el público para que los músicos estamparan sus firmas en las ropas ya sudorosas.
A Integrantes de Los Cafres y Cultura Profética se metieron entre el público después de que actuaron.
Willy Rodríguez , cantante de Cultura Profética, recorrió la barrera de seguridad que separaba al público del escenario. Iba recogiendo sudaderas, recibiéndole la mano a quien se la extendiera y firmando autógrafos... ¡pacientemente!
banderas de Chile asomaban entre la multitud. David Sandoval, un chileno que lleva siete meses de vivir en Costa Rica, llevó la suya. Lo acompañaron Ailin Valverde, Jerlyn Solano y Melissa Hernández, quienes aunque ticas por los cuatro costados gritaban con ganas: "¡viva Chile!