
La rapidez y la posibilidad de eludir las complicaciones frecuentes en la contratación administrativa son las principales razones que mueven a las entidades públicas a acudir al BCIE, dijeron jerarcas consultados.
El Banco Centroamericano es una de las entidades más activas en la aplicación de mecanismos financieros innovadores que van más allá del simple préstamo.
Con la modalidad del “arrendamiento” y por ser el BCIE un “sujeto de derecho público internacional”, este organismo puede ser contratado de manera directa y convertirse en proveedor de bienes o servicios.
Por eso no se expone a las apelaciones frecuentes de las licitaciones públicas, dijo Carlos Arguedas, gerente del área de Contratación Administrativa de la Contraloría General de la República (CGR).
El Banco se ve en la obligación de subcontratar una empresa proveedora de equipos tecnológicos o de construcción, con reglas ajenas a las del Estado y, por tanto, menos expuestas a embrollos y atrasos burocráticos.
“Se pueden hacer desarrollos más rápidos y fáciles ahora que ha habido un cambio en la arquitectura financiera para desarrollar ciertos negocios”, expresó Guillermo Zúñiga, ministro de Hacienda.
Aunque con diversas variantes, el BCIE ha firmado contratos públicos de venta de equipos para telefonía celular, construcción de edificios y la planta térmica Garabito. Las centrales de las 1,3 millones de líneas celulares de tecnología GSM son propiedad del BCIE. “Al no ser el Banco una entidad pública, se reducen mucho las apelaciones y los tiempos”, dijo el presidente del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Pedro Pablo Quirós.
Para él, sin embargo, hay ciertas desventajas, pues la entidad estatal no tiene pleno control técnico de equipo o tareas básicas para el servicio público que brinda.
La Contraloría insiste en que el BCIE, como proveedor, debe asumir la responsabilidad total de los contratos que firma, independientemente de la empresa subcontratada.
Arguedas agregó que, por lo general, el BCIE abre una licitación para subcontratar.