La Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica celebró en grande, esta semana, el 50 aniversario de su fundación.
El biólogo estadounidense Edward O. Wilson la visitó para dirigirse a sus alumnos y profesores. Un auditorio repleto, el miércoles pasado, en la Ciudad de la Investigación de la UCR, lo escuchó atentamente.
A sus 78 años, Wilson es uno de los biólogos más reconocidos por su contribución en los campos de la evolución y la sociobiología. Es ganador de la medalla nacional de la ciencia de EE. UU., el premio Crafoord y dos Pulitzer por sus obras Las hormigas (1990, con Bert Hölldobler) y Sobre la naturaleza humana (1978).
Profesor honorario de Zoología comparada en Harvard, en su más reciente obra, El futuro de la vida , transmite su preocupación por la degradación de los ecosistemas.
No es la primera vez que visita el país. Parte de su afamada investigación de las hormigas y su utilización de feromonas para comunicarse la desarrolló en la reserva La Selva, en Sarapiquí, en los años 80. En ese esfuerzo describió unas 50 especies nuevas de hormigas en el país.
Como buen naturalista, el jueves visitó el parque nacional Braulio Carrillo. En cada paso del corto sendero que recorrió encontró una criatura viva de su interés.