Daniela Cerdas E.. 23 mayo
A causa de la suspensión del curso lectivo en escuelas y colegios, alumnos de todos los niveles estudian en sus casas bajo la recomendación de los docentes. Caleb Josué Román Sánchez (8) es vecino de Desamparados y cursa el tercer grado en la escuela Elías Jiménez Castro en San Rafael Abajo. Sus padres colaboran constantemente en su educación. Foto: Albert Marín.
A causa de la suspensión del curso lectivo en escuelas y colegios, alumnos de todos los niveles estudian en sus casas bajo la recomendación de los docentes. Caleb Josué Román Sánchez (8) es vecino de Desamparados y cursa el tercer grado en la escuela Elías Jiménez Castro en San Rafael Abajo. Sus padres colaboran constantemente en su educación. Foto: Albert Marín.

Establecer prioridades, tener una rutina, poner horarios a cada actividad. Además, comunicación con los miembros del hogar, los empleadores y docentes.

Estas son las claves que psicólogos y orientadores recomiendan a los cientos de padres y encargados que lidian con el teletrabajo y la educación de sus hijos durante la emergencia nacional por la pandemia de la covid-19.

La nueva realidad comenzó en marzo y aún no se sabe cuándo cambiará, pues hasta ahora, el Ministerio de Educación Pública (MEP) solo ha adelantado que las clases presenciales se retomarían después de las vacaciones de medio año.

Sin embargo, la definición de una fecha, dependerá del comportamiento de los casos del nuevo coronavirus en el país.

Como explica Vilma Leandro, vocera del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica, se está ante un fenómeno sin precedentes donde todas las actividades de las familias acontecen en la casa y es a las mujeres a las que más se les recargan las tareas.

“Eso está afectando a la gente. Estamos en medio de un proceso de duelo, perdimos un estilo de vida, los chicos perdieron sus rutinas sus compañeros; en los adolescentes el impacto es tremendo, perdieron el acompañamiento con sus pares. Cuando uno está en duelo, no tiene tan claro el panorama, se está pidiendo lo mismo o más pero no todos reacciónan igual", manifiesta.

La carga de estrés es muy diferente, señala, que depende de muchos factores. Por ejemplo, si los estudiantes están en un centro educativo privado, donde hay evaluaciones; o uno público, donde se suprimieron las calificaciones.

También depende de si la familia tiene dispositivos electrónicos para todos en la familia o solo existe uno, o, por ejemplo, si los miembros de la familia perdieron el trabajo. La edad de los hijos y las responsabilidades que ellos puedan asumir son otro factor.

Frente a estas circunstancias, recomienda, la comunicación es fundamental en todas las vías: entre los padres con los docentes para comunicarles de la situación que presenta la familia y en qué momentos pueden ayudar al hijo a atender las tareas escolares.

Igualmente, conviene comunicar al patrono, en caso de teletrabajo, si en el hogar hay niños pequeños que necesitan atención.

También es clave la comunicación con los hijos, principalmente, los de edad preescolar o escolar que son los que requieren más apoyo en las tareas. A ellos hay que explicarles la situación de la pandemia y el cambio de estilo de vida por la misma.

Estos menores necesitan horarios y rutinas; por lo que se debe llegar a un acuerdo con ellos sobre las horas de estudio, de ocio, de alimentación; y que entiendan el horario laboral de los padres.

“Además, los encargados deben poner límites a sus trabajos, deben desconectarse cuando acabe su horario. No se puede hacer todo al mismo tiempo y eso las familias se lo tienen que decir a los docentes. Les tienen que informar el momento en que están disponibles para sentarse a ayudar a los hijos.

"Si, por ejemplo, el bebé ve a la mamá va a querer estar con ella, ahí sí, insisto a los empleadores con que tienen que considerar estas circunstancias con las mujeres”, manifiesta Leandro.

La psicóloga recomienda a las madres que si no entienden la materia del niño, que se lo comuniquen el docente y que “por nada del mundo” les hagan los trabajos escolares a sus hijos, ya que el proceso educativo es para ellos.

Levantarse temprano

En aras de ayudar a la labor de los padres durante la pandemia, el Colegio de Profesionales en Orientación (CPO) desarrolló una serie de recomendaciones para que los padres y madres puedan instruir a sus hijos sobre cómo estudiar durante esta emergencia.

“Muchos padres y madres de familia han tenido que asumir el difícil reto de trasladar las clases educativas a sus hogares. Pese a que su rol no es precisamente enseñar, es necesario que proporcionen condiciones para que sus hijos e hijas puedan aprender”, explica Zeanne González, vocera del CPO.

Una de las principales recomendaciones es que los alumnos hagan las tareas antes del ocio y que se levanten temprano.

“Acompañe a su hijo o hija en la organización de un plan una agenda de trabajo que le permita acomodar su rutina diaria y coloque en un lugar visible un rótulo que recuerde que el escritorio o la mesa donde se harán las tareas escolares, deberá estar limpio y libre de distracciones”, sugiere.

Además, dependiendo de la edad del alumno, se recomienda colocar un recordatorio que permita que el estudiante revise diariamente el correo u otro dispositivo tecnológico donde el personal docente envía las respectivas tareas.

En el momento de iniciar las tareas, se debe apagar el celular o dispositivo electrónico para no distraerse con los mensajes o los memes.

Sobre la ayuda con la materia, el Colegio recomienda a las familias realizar ejercicios o prácticas y plantear cuestionarios a los hijos para repasar su conocimiento.

“Conteste el respectivo cuestionario de manera verbal y al mismo tiempo procure grabar sus respuestas.Motive a su hijo a que le comente y explique la materia y las preguntas que se le dificulta aprender, proceda a representarlas mediante dibujos” señalan los orientadores.

Comprensión

Melania Brenes, viceministra Académica del MEP, asegura que la institución reconoce que este es un proceso difícil para todas las familias que, de una u otra manera se han ido acomodando a la situación.

Según dice, el MEP no pretende que en los hogares se haga una reproducción de lo que ocurre en la escuela.

Brenes confirma la necesidad de que a los estudiantes se les fijen rutinas de trabajo de clase en el hogar, que no se dejen a la libre.

“El otro elemento es que los padres se turnen para ayudar con las tareas, que toda la familia contribuya: padres, madres, hermanos, abuelos. Además, hay que delimitar las expectativas de que lo que los papás y mamás están haciendo bien o mal; los papás no son maestros, tienen que ser muy cautelosos en valorar el trabajo con sus hijos”, añade la funcionaria.