Daniela Cerdas E.. 4 mayo
Además de quemar instalaciones, los coligalleros destruyeron vidrios y paredes.. Foto: Carlos Hernández
Además de quemar instalaciones, los coligalleros destruyeron vidrios y paredes.. Foto: Carlos Hernández

Entre los escombros que quedaron de las viviendas que incendió una turba de coligalleros hace dos semanas en Crucitas de Cutris, en San Carlos, estaban las pertenencias y útiles de cinco alumnos del Liceo Capitán Manuel Quirós, en Coopevega.

Elmer Villalobos, director del colegio, narró que los afectados residen con sus familias en la finca donde se ubica la mina Crucitas, propiedad que perteneció a la minera Industrias Infinito.

El liceo, que tiene 156 alumnos, se ubica a 32 kilómetros de la mina. Para recorrer esa distancia, dos de los estudiantes que viven en la finca usaban una moto, pero ese vehículo también fue devorado por las llamas.

"El lunes pasado (siguiente al ataque), uno de los estudiantes llamó a una docente para informarle porqué no había asistido a clases. Estos dos alumnos se quedaron sin su medio de transporte, sin casa y sin útiles. El colegio está consiguiendo los útiles y uniformes por medio de la Junta de Educación y gente de la comunidad. Los proveedores que llevan cosas al comedor donaron los cuadernos. Ahora habría que ver un medio de transporte para ellos", explicó Villalobos.

Los dos hijos de una de las familias perjudicadas no han asistido a clases porque primero debían buscar dónde vivir. Los tres hijos de la otra familia que perdió su casa, alquilaban una vivienda en Coopevega centro mientras asistían a clases.

Para ayudar a los estudiantes y a sus familias, Villalobos se contactó el lunes con un encargado del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) de Ciudad Quesada. El encargado llegó el martes al colegio donde también fueron citadas las dos familias para ver alguna opción para salir de la emergencia.

Incendio

El viernes 20 de abril en la noche, vecinos de Crucitas de Cutris, San Carlos, denunciaron las amenazas de una turba de unos 300 oreros lo cual motivó la intervención policial. Este conflicto terminó con un muerto, varios heridos y la destrucción del puesto policial y 15 viviendas.

Los oficiales encontraron la turba armada con machetes, palos, bombas molotov y hasta con armas de fuego.

Parte del comando de la Policía quemado el viernes. Fotos: Carlos Hernández
Parte del comando de la Policía quemado el viernes. Fotos: Carlos Hernández

A los coligalleros se les acusa de prenderle fuego a nueve de las 15 casas y otras edificaciones que tiene el campamento policial.

En el lugar quedaron escombros, así como vidrios quebrados y otros reventados por efecto del calor, lo mismo que paredes quebradas por piedras, a raíz del enfrentamiento.

En Crucitas y lugares vecinos, desde hace varios meses los vecinos han afrontado asaltos en algunos locales comerciales y en vías públicas, por lo que la tranquilidad de la zona se perdió con la llegada masiva de quienes entran y salen constantemente para sacar oro.