Por: Daniela Cerdas E. 12 febrero, 2017

Las dificultades para implementar los programas de Educación para la Afectividad y la Sexualidad Integral del Ministerio de Educación Pública (MEP) provocaron que, desde hace dos años, estas clases ya no se impartan en un liceo en Goicoechea.

Una docente de Ciencias de ese centro, quien prefirió que no se publicara su nombre, dijo que al comienzo el plan fue un boom. Sin embargo, como se requería la autorización de los padres para que los alumnos recibieran las clases, con los años la asistencia comenzó a bajar porque los alumnos lo vieron “como un castigo”.

“El alumno que no recibía las clases se podía ir a la casa, o hacer otra cosa a la hora de esa lección. Los que sí la recibían lo veían como una carga académica, porque se dejaban trabajos extraclase . Algunos padres no autorizaban para bajar la carga a los alumnos y otros por creencias. Llevo dos años sin impartir estas clases, nadie llegaba”, dijo la docente

La boleta de autorización se incluía en la matrícula, pero, poco después de la baja asistencia, la dejaron de incluir, según contó la profesora.

También contó que ella recibía cartas de los papás molestos por los contenidos.

“A los padres se les paraba la peluca si uno les enseñaba sobre métodos anticonceptivos, porque creían que uno les estaba dando las herramientas para tener relaciones sexuales”, manifestó la educadora

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