Daniela Cerdas E.. 5 abril, 2018
En la foto, la niña Guiselle Narváez lee de la pizarra, durante la clase de religión, en la vieja escuela de La Carpio. Foto con fines ilustrativos
En la foto, la niña Guiselle Narváez lee de la pizarra, durante la clase de religión, en la vieja escuela de La Carpio. Foto con fines ilustrativos

La cantidad de estudiantes que asisten a clases de Educación Religiosa en las escuelas se ha reducido en un 9,45% en 10 años, lo que representa poco más de 29.000 estudiantes.

Sin embargo, la cantidad de maestros que imparten esta asignatura ha aumentado un 55% en el mismo período: pasó de 1.161, en el 2007, a 1.800 en el 2017.

En colegios, la tendencia en asistencia se repite. En el 2009 había 220.096 alumnos matriculados en estas clases, y en el 2017 se registraron 214.520; es decir, 5.576 estudiantes menos. No obstante, en el mismo intervalo, la cantidad de docentes de Religión se incrementó en 130.

En el 2017, los colegios tenían 606 profesores de esta materia.

Lo anterior se desprende de datos suministrados por el Departamento de Estadística del Ministerio de Educación Pública (MEP).

El año pasado, el 30% (119.307) de los 400.361 alumnos de primaria no recibían clases de Educación Religiosa. En secundaria, era el 34% (111.000) de los jóvenes.

¿Por qué, si hay menos estudiantes, los docentes aumentaron? Eliécer Ramírez, del Departamento de Estadística del MEP, explicó que cuando se amplía la cantidad de profesores, se cubren centros educativos dispersos y con baja cantidad de estudiantes.

"Este incremento ayuda en la cobertura a esos centros con esas características (de alta dispersión y menor cantidad de matrícula)", manifestó.

Marvin Salazar, jefe del departamebto de Educación Religiosa del MEP, se mostró escéptico con las estadísticas. Él estima que entre escuela y colegio hay 1.300 profesores de Educación Religiosa.

“No se está dando una Educación Religiosa para católicos y no católicos. No estamos hablando de un credo. El voto 2023-2010 de la Sala IV establece que la Educación Religiosa es para todo el mundo. No se enseñan religiones: se respeta la religión de cada estudiante", Marvin Salazar, jefe del departamento de Educación Religiosa del MEP

Para el funcionario, la baja en la asistencia no tiene relación con diferencias de credo, sino con la carga académica, pues aunque no hay exámenes, se evalúa trabajo cotidiano, extraclase y presencia en las lecciones.

"Hay colegios y escuelas donde muchos estudiantes presentan una carta para no recibir las clases y muy pocos es porque son evangélicos o no católicos; presentan la carta para no asistir, más por el tema de la carga académica que por el de la religión", explicó.

'No se enseña religión'

El representante gremial fue enfático en indicar que en esas clases "no se enseña religión".

"No se está dando una Educación Religiosa para católicos y no católicos. No estamos hablando de un credo. El voto 2023-2010 de la Sala IV establece que la Educación Religiosa es para todo el mundo. No se enseñan religiones: se respeta la religión de cada estudiante.

"Hay que tenerlo claro: la enseñanza de la religión está en cultos o misas. Se les enseña la dignidad de la persona desde distintos ángulos, dentro de las propias convicciones de fe que tienen. Se enseña ciencia y tecnología, y cómo las personas se enfrentan a ese mundo y cómo pueden contribuir; también sobre el cuido de la naturaleza. Se puede orar con los estudiantes, pero no es que hay que enseñarles a orar", explicó Salazar.

El voto del tribunal constitucional del 2010 ordenó al MEP que las clases de Religión que se imparten en escuelas y colegios públicos no fueran exclusivas de la fe católica y que los contenidos debían ser ecuménicos; es decir, apegados a valores y no centrados en alguna creencia.

Según el Programa de Estudios de Educación Religiosa en primaria, este tipo de enseñanza es una "acción educativa" que se apoya en la fe y en la vivencia cristiana, desde su planteamiento religioso y ético.

Uno de sus propósitos es "facilitar a los educandos la construcción del aprendizaje en relación con el núcleo central del mensaje cristiano".

Se les enseña a los alumnos, por ejemplo, a reconocer comportamientos que reflejen actitudes cristianas en las interacciones que establecen las personas de su familia y de su comunidad.

Clases de Religión
Clases de Religión

También pretende enseñarles a reconocer la presencia de valores cristianos en las actividades, costumbres y tradiciones propias del ser costarricense y en culturas de su entorno, así como a "reconocer en la persona, misión y su mensaje de Jesús manifestaciones del amor de Dios a las personas".

El Programa de Estudios de secundaria procura, además, que el estudiante pueda "actuar con dignidad y trascendencia según la visión cristiana en las diferentes circunstancias que vive y en las opciones que asume".

La intención, señala el documento, es que el joven mantenga una actitud crítica y responsable basada en criterios cristianos ante las distintas aplicaciones de la ciencia y la tecnología, y a "actuar como seguidor de Cristo, vivenciando en distintos ámbitos de su vida personal, social y ocupacional principios y enseñanzas cristianas".