El Sol y la Luna hicieron aguas ayer durante el eclipse anular, pues todo el país tuvo una tarde oscura y lluviosa,
tirando por el suelo los mejores pronósticos para ver este espectáculo astral.
Desde la mañana, en el Caribe y la zona norte se formaron bancos nubosos que se desplazaron hacia otros sitios. Por la tarde, esas nubes se desgranaron en aguaceros de variada intensidad, explicó Martha Pereira, del Instituto Meteorológico Nacional.
Esto sucedió, sobre todo, en el Valle Central, San Carlos, Limón y el lugar menos esperado: el norte de Guanacaste, la península de Nicoya y Puntarenas.
Justo por esa zona pasó la franja central de anularidad, donde, en principio, se vería por más tiempo el anillo de fuego que formó el Sol en su abrazo a la Luna.
En medio de nubarrones, el eclipse se inició a las 3:13 p. m., alcanzando la fase anular (cuando la Luna tapa parcialmente al Sol y se ve el anillo de fuego), a las 4:32 p. m.
El contacto final con tierra firme sucedió a las 5:39 p. m., con el sol acostándose sobre el horizonte aún eclipsado... y pasado por agua.
De a poquitos
En Nosara, Guanacaste, científicos de todo el mundo reunidos allí hicieron mil malabares para captar hasta la mínima porción del eclipse entre la llovizna.
No tenían otra: estaban en el único lugar del planeta donde se vería la fase anular completa.
Peter White, de Arkansas, Estados Unidos, se quedó con los filtros en la mano y el antojo, mientras intentaba ver algo en la oscuridad que se adueñó de La Fortuna de San Carlos.
Tuvieron mejor suerte quienes se desplazaron a Playa Naranjo. Ahí, unos 40 turistas entre nacionales y extranjeros levantaron una sola voz de admiración durante los escasos segundos en que pudieron observar la fase anular del eclipse.
"No teníamos planeado venir a Costa Rica. ¡Es maravilloso!", dijo Rita Drobner, quien viajó junto con su esposo desde Inglaterra.
Para Alejandra León-Castellá, de la Fundación Cientec, la experiencia fue positiva, porque la gente reaccionó según lo esperado en cuanto a las previsiones para ver sin riesgo el eclipse.
Se apagó la luz
Pero si la mayoría no pudo ver el anillo de fuego, por lo menos sí percibió un aumento de la oscuridad y la baja en la temperatura.
Manrique Alfaro, de Poasito de San Pedro de Poás, en Alajuela, lamentó no haber visto el eclipse, aunque se conformó con haberlo sentido.
"El día se oscureció bastante y también se puso más frío. Aquí el de 1991 se vio perfecto, lástima esta vez", comentó este comerciante, dueño del Tramo El Cipresal.
Colaboraron con esta información las periodistas Raquel Gólcher y Marcela Quirós, y el corresponsal Carlos Hernández.