Nosara (Guanacaste). El vuelo de la avioneta bimotor matrícula N908AB, con siete personas abordo, pudo ser mortal en los apenas 10 segundos que duró; sin embargo, al final todos sobrevivieron al impacto de la caída y a un incendio que se desató en ese instante.
La aeronave, tipo Cessna 402, se precipitó a tierra a un kilómetro al oeste de la pista de Nosara, sitio del cual despegó el piloto Alexis Rojas Hernández, de la empresa Pitts Aviation.
Una aparente falla mecánica en el motor derecho provocó, aparentemente, el accidente.
Junto a Rojas viajaban hacia San José los turistas estadounidenses procedentes de Michigan Charles Rice Eisendrath, Julia Cardoza, Ben Eisendrath, Mark Eisendrath, la esposa de este último, Eliza Eisendrath; así como Roberta Johnson, quien reside en Nosara.
El aparato cayó en un área boscosa, cerca del río Nosara, a eso de las 10:50 a. m. de ayer. Según los socorristas, los árboles que primero desestabilizaron la nave sirvieron luego para disminuir el golpe contra la tierra.
De acuerdo con Santos Ruiz, vecino de dicha comunidad, él observó el despegue debido a que se encontraba en una parte alta. Poco después fue testigo de la falla mecánica y del estruendo que produjo el accidente.
"Venía manejando cuando vi el avión que se fue (despegó) y de inmediato me di cuenta que iba fallando porque sonaba rarísimo. Me quedé viendo y luego nada más vi la explosión. Me fui para el negocio, tomé los extinguidores y salí al lugar, ya que todo estaba en llamas", explicó.
Otras personas también presenciaron este accidente aéreo tercero en menos de dos semanas, ya que del motor que falló salía un ruido poco común que hizo a los lugareños mirar al cielo.
En cuanto a los heridos, solo el piloto Rojas fue trasladado al hospital México, mientras que el resto permanecía ayer en el centro médico de Nicoya.
Ninguno de los extranjeros quiso ahondar, por el momento, en lo sucedido. Eliza Eisendrath solo indicó: "No sé que pasó. Solo ¡pufff!".
El piloto dijo a su llegada al aeropuerto Juan Santamaría, a eso de las 4 p. m. en una avioneta del Ministerio de Seguridad Pública, desconocer lo ocurrido tras despegar de la pista de Nosara.
Viraje y nada más
De acuerdo con la versión de las autoridades, la avioneta despegó de sur a norte a eso de las 10:50 a. m. Una vez en el aire empezó el problema y la avioneta, a baja altura, apenas realizó un viraje al suroeste y cayó.
Varios expertos, que solicitaron no ser identificados por tratarse de un caso que apenas comienza a indagarse, manifestaron que el viraje pudo haberlo ejecutado Rojas para buscar un área menos montañosa, pues frente a la pista se encuentra una zona con cerros bastante altos.
No obstante, cabe la posibilidad de que ese giro haya sido provocado por la máquina que falló.
"Como el motor no funcionó, la avioneta pudo inclinarse hacia el lado que se precipitó. El piloto, tal vez, no logró sostenerla por la poca altura que tenía", explicó un piloto.
La aeronave pasó muy cerca del cerro conocido como México. Un árbol que se encuentra en las faldas hizo contacto con la parte inferior de una de las alas, provocando la caída.
Del sitio de donde se produjo el primer contacto hasta donde quedó el aparato hay unos 100 metros de distancia.
A lo largo de ese trayecto lo único que se observa son trozos de la avioneta y árboles destruidos, así como algunos animales muertos.
Ayer, funcionarios de Aviación Civil se desplazaron al lugar del percance para investigar lo ocurrido. Como parte de las diligencias iniciales trasladarán los dos motores a San José.
Gana la suerte
Los accidentes aéreos se desataron en las últimas dos semanas, ya que han sido tres las aeronaves que afrontaron problemas.
Empero, la suerte ha estado del lado de dos de los pilotos, ya que el domingo anterior, Roberto Balmaceda logró con éxito su aterrizaje forzoso en Guayabal de Orotina.
Quien no tuvo la misma suerte fue Alfredo Sevilla, quien cayó en una finca de San José de Alajuela, donde murió tanto él como su acompañante, Juan Rafael Arias Chavarría.
Este percance se produjo por falta de combustible, mientras que el otro por una falla en el motor.
Ayer, nuevamente, la suerte acompañó a los siete pasajeros de la Cessna 402.