La Lima (Cartago). La autopista Florencio del Castillo se tiñó de sangre, ayer a las 3 p. m., cuando el choque entre un taxi y una buseta, de la compañía Sacsa, dejó como saldo dos adultos fallecidos y un niño en estado de gravedad. Los tres viajaban en el automóvil.
Mientras que Maureen Patricia Barrios Cerdas, pasajera, murió en el lugar de los hechos, Álvaro Rojas Araya, conductor del taxi marca Hyundai, falleció mientras era trasladado al hospital Max Peralta, de la Vieja Metrópoli.
La tercera víctima, un menor de edad e hijo de la occisa, fue llevado de emergencia al Hospital Nacional de Niños, donde -a las 6 p. m.- comenzó a ser intervenido quirúrgicamente.
No fue posible obtener la identidad del pequeño.
El accidente, que ocasionó un enorme congestionamiento entre las 3 p. m. y las 4:30 p. m., ocurrió en La Lima, exactamente 200 metros al sur de la estación de servicio Shell, en la entrada a Cartago.
Chofer salvador
De acuerdo con Jorge Ruiz, oficial de tránsito de la delegación cartaginesa, el accidente ocurrió en el momento que Araya no respetó una señal de ceda.
En ese momento, la buseta número 70, conducida por Enrique Mata Rodríguez, que venía de San José con el cupo lleno, chocó contra un costado del automóvil de servicio público, donde viajaba Maureen Barrios, de 35 años.
El policía de tránsito añadió, con base en el relato de un testigo del percance -a quien identificó como Rolando Murillo Mora, quien estaba haciendo el ceda delante del taxista-,que este lo adelantó por la derecha y "trató de cruzar la autopista, pero el bus no lo dejó".
Según Ruiz, el testimonio de Murillo será importante pues, al parecer, "fue una imprudencia del taxista la que ocasionó el percance".
Tras la colisión, la buseta arrastró el auto unos 10 metros sobre la carretera, y tomó rumbo hacia el lado derecho, donde existe un precipicio de cuatro metros.
"De no haber sido porque el chofer de la buseta logra controlarla y la regresa a la calle, podríamos estar hablando de una tragedia más grande", afirmó el oficial.
Minutos después del accidente, con la mirada de muchos curiosos encima, efectivos de la Fuerza Pública acordonaron el lugar de la escena; luego llegaron agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y un juez para las diligencias de rigor.
El taxi, completamente destrozado en su parte frontal, fue movilizado por una grúa de la Dirección General de Tránsito, mientras que la buseta quedó a un lado de la autopista, goteando aceite y con el costado también desdibujado.