Con hambre y sed, cansados y heridos, pero dando gracias a Dios por estar con vida. Así fueron rescatados ayer de la montaña los estudiantes de aviación Jorge Protti y Félix Pérez, dos de los tres sobrevivientes del accidente aéreo ocurrido en el cerro Tigre, en Chirripó de Turrialba, el viernes en la mañana.
Dos helicópteros militares de los Estados Unidos, tipo HU-60 Black Hawk, con nueve tripulantes y equipo especializado, los sacaron de la selva a las 9:30 a. m. La maniobra se denomina "rescate vertical", es decir, por medio de un cable los levantaron desde tierra.
Luego, los llevaron al aeropuerto de la zona bananera de Pandora, en Limón. Protti, con una herida profunda en la cabeza y otras en las piernas. Pérez con golpes en la cadera y heridas varias. La ropa de ambos hecha harapos.
Dijeron que en la montaña no tenían qué comer, solo tomaron agua llovida. Por eso, en Pandora, saboreaban galletas, agua de marca y bebidas gaseosas. Una vez que uno de los helicópteros recargó combustible, los llevó al aeropuerto Juan Santamaría.
De ahí, Protti, de 34 años, fue enviado al hospital México y Pérez (22) al San Juan de Dios, donde anoche permanecían internados, conscientes y con buen ánimo.
La suerte del capitán e instructor de vuelo, Rodolfo Escalante Rojas, de 45 años de edad, fue otra: no pudo ser rescatado ya que su pierna derecha quedó atrapada entre el fuselaje de la nave.
Anoche aún continuaba allí. Se quedaron con él dos militares de Estados Unidos con conocimientos médicos y una patrulla de la Cruz Roja que llegó en otro helicóptero. Protti, sin embargo, dijo que Escalante resultó con menos heridas que ellos.
Pese a que los socorristas intentaron cortar las latas retorcidas para liberar la pierna, el equipo manual utilizado en esas labores, llamado RC10, resultó insuficiente para romper el metal. Hoy, en la mañana, se espera liberarlo y trasladarlo a San José en helicóptero.
Investigación
La nave monomotor TI AQK, propiedad de la Escuela Costarricense de Aviación, de Everardo Carmona, despegó el viernes a las 10:50 a. m. del aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, con rumbo a Limón, pero no llegó a ese destino. Por la noche se dio la alerta sobre su desaparición.
Luis Cascante, funcionario de Aviación Civil, dijo ayer que se presume que cuando el monomotor se dirigía a Limón quien la llevaba era Jorge Protti, pero cuando se presentó la emergencia Escalante asumió el mando por ser el instructor de vuelo.
"La nave -dijo- está como sentada sobre los árboles. Esto solo lo hace una persona muy experimentada y Escalante se halla atrapado en el asiento del piloto lo que demuestra que asumió el mando".
Everardo Carmona estaba ayer en Moravia de Chirripó, desde donde se coordinó el operativo de rescate. Allí, dijo que se investigará qué produjo el percance mientras Protti y Pérez, ya avanzados en sus estudios, recibían instrucción sobre cómo volar guiados únicamente por los instrumentos de la nave.
"Con toda la pata"
Apenas bajó del helicóptero estadounidense, en Pandora, Protti dijo a la prensa que Fito, como se conoce a Escalante, "está bien, con toda la pata". Agregó: "Apenas que venga Fito les damos las declaraciones de todo lo que sucedió". Y fue muy contundente: "En esto solo Dios nos ayudó".
Pérez habló menos: "Estoy golpeado y tengo sed, pero estoy bien y lo primero que deseo es irme a mi casa".
En Moravia de Chirripó, en la base de operaciones de la Cruz Roja, Oscar Protti, padre de André, estaba feliz. "Esto es un milagro, Jorge y yo hemos vuelto a nacer, ahora creo más que nunca que hay un ser Superior que nos protege", dijo este comerciante de Escazú.
La intervención de los helicópteros estadounidenses fue una medida de última hora a la que acudió el Gobierno costarricense, luego de que en la mañana de ayer, las patrullas que se hallaban a una hora de camino de los sobrevivientes, reconocieron que no podían continuar debido a lo escarpado del terreno y al mal tiempo.
Ante el problema, el ministro de Seguridad Pública, Juan Rafael Lizano, desde Moravia de Chirripó, hizo los contactos diplomáticos y logró que Estados Unidos prestara las dos naves destacadas en Fort Koebbe, Panamá.
En cuanto a la TI-AQK, en la caída perdió las dos alas principales, una pequeña de la parte trasera y su cola se torció.