Deudores del disuelto Banco Anglo Costarricense, cuyos créditos están a cargo del fideicomiso Banco Central-Banco Cooperativo (BANCOOP), justificaron sus atrasos en el pago, en tanto otros negaron tener cuentas pendientes.
Se trata de una deuda total por ¢13.000 millones, cuyo cobro tiene a su cargo el fideicomiso; de esa suma se estiman recuperables solo ¢3.000 millones.
Alberto Blen Alvarado contradijo la información que consta en el expediente en poder del fideicomiso. A él se le incluye en un grupo de empresas y deudores relacionados con una obligación por ¢228 millones.
Sin embargo, aseguró que solo debe ¢6 millones más los intereses de una deuda por agencia de viajes Universal. Indicó que planteó un convenio de acreedores pues su intención es pagar el dinero recibido del desaparecido banco.
Según consta en el expediente, la operación en mención es la 9403100 con un principal de ¢7,5 millones, intereses de ¢5,4 millones y otros gastos, para un total de ¢13,2 millones.
Otra obligación de Balago S.A., dijo Blen, ya fue cancelada con una casa que fue rematada y por eso, dijo, que no tiene ninguna deuda por esta empresa. Empero, el fideicomiso tiene registrado un saldo descubierto por ¢14,9 millones; Blen aseguró que nunca se le ha indicado que existe esa cuenta, pese a que puede ser fácilmente localizado.
Sobre otras deudas a nombre de Aduanera el Dólar y Ecológico Rent a Car, indicó que esas empresas las vendió y aseguró que las fianzas a su nombre y las deudas fueron traspasadas.
Empero, el fideicomiso alega que no hubo novación (traspaso) de deudor que le permita eximirse de la deuda y traspasarla al nuevo dueño, ni tampoco se dio una sustitución de fiador.
En el caso de una deuda de Real Monte Chorro, Blen aparece como fiador, pero él aseguró que eso no es así. Afirmó no contar ya con documentos que respalden sus afirmaciones sobre las tres últimas empresas mencionadas porque eso ocurrió hace tres años, aproximadamente.
José Joaquín Jiménez, ligado a un grupo de empresas relacionadas con una deuda por ¢1.141 millones, negó, en una carta enviada ayer, tener nexos con Casimiro Medrano Abellán y con las deudas de esta persona y sus empresas.
Jiménez fue ubicado en dicho grupo de empresas durante la gestión de la Junta Liquidadora por aparecer como fiador de Medrano y porque este último también lo fiaba a él.
"Le aclaro una vez más que en la relación de negocios que se dio en alguna oportunidad con la compañía aduanal Aviomar --de Medrano-- fui yo quien personalmente cancelé la deuda que por ¢30 millones dicha compañía tenía con el Banco Anglo", señaló.
Bananeras
En el caso de la obligación por ¢1.266 millones de Bananera Zavala, Omar Castro indicó que apelaron el 1° de julio una declaración de quiebra acordada judicialmente pues su intención es sacar a flote la empresa para pagar la deuda.
Señaló que la intención era extender los cultivos y que la plantación sigue operando para que la garantía del fideicomiso se mantenga. Por eso, dijo que pedirán al fideicomiso que gestione alcanzar un convenio de acreedores.
La garantía en una bananera es la plantación; si esta se pierde, lo único que queda es la tierra, que por lo general representa un 10 por ciento del proyecto.
Edgar Quirós, de bananera Tanagra, también justificó la obligación de ¢698,8 millones.
Añadió que con la intervención del Anglo, en 1994, se quedó por desembolsar ¢70 millones y que eso los afectó. Mencionó que, ante la imposibilidad de renegociar con la Junta Liquidadora del Anglo y el envío a cobro judicial, presentaron administración por intervención judicial. Ante este procedimiento, se dejan de cancelar las deudas.
Empero, indicó, han sido responsables y mantienen bien la plantación para no deteriorar la garantía del financiamiento.